La gestión de los recursos hídricos en las grandes empresas metalúrgicas ha superado hace tiempo el simple cumplimiento de las normativas. Hoy en día es una tarea de ingeniería y medioambiental compleja que requiere un equilibrio entre las necesidades de producción y la conservación de los ecosistemas. En el marco del seminario web, la gerente de organización de la gestión de protección del agua de PAO Severstal, Renata Efremova, analiza la experiencia práctica en la transformación del sistema de suministro de agua de la planta, ubicada a orillas del embalse de Rýbinsk.
En el entorno profesional se suele plantear la necesidad de pasar a un ciclo de consumo de agua totalmente cerrado. Sin embargo, la ponente demuestra claramente por qué el vertido cero puede provocar problemas medioambientales más graves. Para lograr un ciclo del 100% se requieren instalaciones de ósmosis inversa, que generan enormes volúmenes de residuos no reciclables en forma de sales solubles en agua. La decisión de no crear nuevos vertederos para residuos tóxicos a favor de una purificación profunda de las aguas residuales y el mantenimiento de un vertido mínimo resultó ser una solución más sostenible.
La reducción del número de salidas de aguas residuales de nueve a dos fue posible gracias a una reconstrucción a gran escala del sistema de drenaje. La solución de ingeniería clave fue la sustitución de los filtros verticales por horizontales en una única estación de filtrado. Esto permitió aumentar el área de filtración y reducir su velocidad, lo que mejoró exponencialmente la calidad de la purificación. Además, las aguas de lavado de los filtros se desviaron a un ciclo de purificación adicional independiente con espesadores y filtros prensa, lo que eliminó la circulación de contaminantes dentro del sistema.
En la presentación se presta especial atención a los métodos no estándar de purificación adicional de los ciclos cerrados sucios. La empresa está implementando tecnologías de fitorremediación, utilizando plantas acuáticas autóctonas y moluscos bivalvos (mejillón cebra) como biofiltros naturales. Las plantas acumulan eficazmente metales pesados y sustancias del grupo del nitrógeno, sin convertirse en una fuente de contaminación secundaria tras su muerte. La eficacia de estas medidas se confirma mediante un biomonitoreo regular: la composición de especies de la ictiofauna en la zona de vertido corresponde a los indicadores de los afluentes limpios del embalse.
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