¿Es posible trabajar sin lesiones ni incidentes? Este objetivo ha dejado de ser una fantasía si se aplica un enfoque basado en el riesgo en el trabajo. Basta con hacerse una pregunta sencilla: "¿Qué podría salir mal si...?"
Imaginemos: es verano, vas caminando por la calle, observas atentamente a tu alrededor y te preguntas: ¿qué peligros me rodean? Un bordillo que sobresale, una rama seca que cae de un árbol, una tapa de alcantarilla mal cerrada... Existe el riesgo de tropezar, caer y golpearse, por ejemplo, la espalda u otras partes del cuerpo.
La capacidad de comprender cómo pueden desarrollarse los acontecimientos nos permite prevenirlos a tiempo y de forma correcta. Los especialistas en seguridad industrial (HSE) denominan a estas habilidades evaluación dinámica de riesgos. La capacidad de una persona para ver los riesgos en la vida cotidiana sirve de base para un análisis de riesgos más detallado en el lugar de trabajo.
En muchas empresas existe una herramienta universal para identificar peligros: la "caza de riesgos". Un equipo de expertos, los "cazadores", se desplaza a una zona específica del área de producción o de las instalaciones; su tarea consiste en encontrar, en el plazo de una hora, situaciones en las que algo pueda salir mal, identificar los riesgos y proponer medidas para eliminarlos o reducirlos a un nivel aceptable.
La aplicación de esta herramienta a nivel sistémico permite identificar situaciones potenciales que podrían derivar en eventos no deseados.
La "caza de riesgos" es una herramienta eficaz que permite prever escenarios negativos en la producción y tomar medidas preventivas para evitarlos. Los empleados que encuentran riesgos, los registran y los eliminan, crean un entorno seguro en el que todos se sienten protegidos. En esto consiste la contribución de cada persona al desarrollo de la cultura de seguridad.
Cada uno de nosotros tiene la oportunidad de asumir el papel de "cazador" y pensar en qué podría salir mal.
Recuerde: si algo parece inseguro, ¡lo más probable es que lo sea!