En las condiciones actuales de extracción de hidrocarburos, las cuestiones de seguridad industrial y ambiental pasan a primer plano. La integración de enfoques científicos en los procesos empresariales se convierte en una necesidad natural para el desarrollo sostenible de la industria. En su presentación, Elena Sergeeva comparte la experiencia de la empresa Salym Petroleum Development, que lleva más de 20 años operando en el Distrito Autónomo de Janti-Mansi y demuestra altos estándares de responsabilidad ambiental.
La ponente señala que la empresa ha alcanzado uno de los índices más altos de la industria en la utilización de gas asociado al petróleo, situándose en un 98-99%. Además, en las instalaciones energéticas se ha implementado un sistema de información para la gestión de emisiones de gases de efecto invernadero (CEEIS). Esta solución informática analiza el funcionamiento de las instalaciones en línea y alerta sobre desviaciones, lo que permite aumentar rápidamente la eficiencia energética y reducir las emisiones.
Durante más de 15 años, la empresa ha colaborado con científicos de la Universidad Estatal de Yugrá (YUGU). La ponente examina en detalle tres proyectos conjuntos clave que demuestran la sinergia entre la ciencia y los negocios.
El proyecto insignia está dirigido al estudio de los ecosistemas de humedales, que son un poderoso sumidero de carbono orgánico y juegan un papel crítico en la adaptación al cambio climático. El objetivo del proyecto es la observación a largo plazo de los flujos de gases de efecto invernadero y la evaluación del balance de carbono. El equipo se ha instalado con un impacto mínimo en la naturaleza. Esta instalación fue la primera en la industria petrolera y se integró en la red regional de monitoreo de JMAO, cuyos datos confluirán en un centro unificado con sede en la YUGU.
El segundo proyecto a gran escala es un estudio de tres años sobre la biodiversidad en el grupo de yacimientos de Salym. Los objetivos del proyecto son: determinar las zonas de impacto directo e indirecto de la actividad económica sobre la flora y la fauna, así como desarrollar un plan de medidas para minimizar este impacto. En 89 sitios de monitoreo, los ecólogos de la empresa y los científicos de la YUGU trabajan juntos, recopilando datos importantes.
El tercer proyecto se basa en la hipótesis de que el 80% de la biodiversidad puede preservarse protegiendo solo el 10% del territorio. Los científicos identificaron los paisajes más valiosos y los "puntos calientes" de biodiversidad. A partir de estos datos, se crearon mapas de valor de conservación, que se utilizan activamente en la planificación y construcción de infraestructuras en el yacimiento.
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