En la industria moderna, la cultura de seguridad a menudo se considera parte de la seguridad y salud en el trabajo o de la seguridad industrial. Sin embargo, Evgeny Parygin, basándose en la experiencia de la industria nuclear, propone un enfoque fundamentalmente diferente: separar la cultura de seguridad como un cuarto elemento independiente para garantizar la seguridad de la empresa. Este elemento funciona en sinergia con la infraestructura tecnológica, los sistemas de gestión y la cualificación del personal. El ponente subraya que es precisamente la combinación de los sistemas de gestión con el factor humano lo que produce un efecto multiplicador, aumentando no solo la eficacia de los procesos, sino también la eficiencia general de la organización.
Para integrar con éxito la experiencia nuclear en otros sectores, es necesario estructurar el trabajo en tres niveles. En la presentación se examina detalladamente cada uno de ellos:
El ponente muestra, mediante pasos concretos, cómo iniciar la transformación de la cultura de seguridad en cualquier organización. El proceso debe incluir la planificación del desarrollo con integración en los informes, la creación de un marco normativo y la información periódica al personal. Se presta especial atención a la figura de los delegados de cultura de seguridad. Estos especialistas deben estar protegidos de presiones administrativas, lo que les permite informar abiertamente sobre riesgos y problemas ocultos sin temor a ser despedidos. Además, son fundamentales la autoevaluación periódica y la auditoría independiente (al menos una vez cada tres años), así como la lucha activa contra la complacencia y el exceso de confianza, que a menudo surgen cuando se alcanzan altos índices de seguridad.
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