El desarrollo de la cultura de seguridad en las grandes corporaciones se enfrenta inevitablemente al problema del factor humano. En condiciones de escasez de personal y cambio generacional, los métodos de gestión tradicionales pierden eficacia. Tatiana Melnitskaya, experta con más de 30 años de experiencia en la psicología de mejora de la fiabilidad del factor humano, analiza cómo el estrés afecta a la seguridad y por qué la gestión de las emociones se está convirtiendo en una competencia clave para los líderes.
La ponente destaca que un alto nivel de estrés reduce críticamente las capacidades cognitivas del trabajador. En estado de estrés, una persona pierde hasta el 50% de su intelecto y el 40% de su atención y memoria. Son precisamente estos factores los que causan acciones erróneas en la «zona roja», situaciones de alto riesgo. Por lo tanto, un sistema de medidas antiestrés y la formación en autorregulación no son solo una cuestión de comodidad, sino un aspecto crucial para garantizar la seguridad en la producción.
La presentación examina en detalle la cuestión de la responsabilidad de la alta dirección. La ponente muestra con un ejemplo que el liderazgo está indisolublemente ligado a la resistencia individual al estrés. Si un líder no sabe gestionar sus emociones y estalla con sus subordinados, los relega al nivel básico de motivación (miedo al castigo), destruyendo el compromiso. Los equipos de éxito se basan en la regla «1 a 3»: por cada emoción negativa (por ejemplo, crítica o castigo) debe haber tres positivas (estímulo, retroalimentación constructiva). Esto permite mantener el estado de recursos del trabajador.
Tatiana Melnitskaya explica la fisiología del estrés: las emociones negativas provocan la liberación de cortisol, que suprime el sistema inmunológico y reduce el rendimiento. Para compensar este efecto, es necesario activar conscientemente la producción de «hormonas de la felicidad» (melatonina, adrenalina, oxitocina, vasopresina). Esto se logra a través de un descanso adecuado, una comunicación agradable, salir de la zona de confort y una autoestima positiva. El principio fundamental es disfrutar conscientemente de las cosas sencillas, sin convertir la vida en una «lista de tareas» mecánica.
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