Conozcan a Pryanik. Tiene 10 meses. Posee el cuerpo de un culturista, que luce con orgullo, y un carácter de ángel que le tocó por naturaleza. Es un American Bully.
Cuando caminamos por la calle, todos se dan la vuelta. Algunos con admiración y otros con recelo. Y los entiendo perfectamente. La imponencia de Pryanik es engañosa. No sabe lo que es la agresión. Fue criado para ser sociable y cariñoso. Su principal objetivo en la vida es acurrucarse con cualquier persona que le preste atención, ya sea yo o un transeúnte desconocido. Se acerca a las personas literalmente con todo su cuerpo de piedra.
Pero un día, durante un paseo, se nos acercó un adiestrador canino y me felicitó por cómo manejo al perro. Y luego me dijo algo muy importante: "Su perro vale oro. Pero no todos los Bully, y mucho menos todos los perros de otras razas, son así. Su responsabilidad es mostrar a la gente con su ejemplo cómo deben comportarse con perros desconocidos".
Esta conversación me hizo reflexionar. Me encanta cuando la gente admira a Pryanik, pero debo ser la voz de la razón no solo para mí, sino también para los demás.
Así que, aquí están las reglas que salvan los nervios y la salud de todos.
Al encontrarse con un perro desconocido en la calle (incluso si sonríe como Pryanik):
Pryanik demuestra con su ejemplo que las apariencias engañan. Pero nuestra tarea en común es lograr que cada encuentro entre una persona y un perro en la calle sea seguro y predecible.
Ame a los perros, pero respete su espacio personal. ¡Y así, bonachones como Pryanik se verán con más frecuencia!
¡Y ahora una pregunta! Ve a un perro desconocido en la calle (incluso si es muy lindo). ¿Cuál es su primera reacción? Escríbalo en los comentarios.