Hasta el día de hoy, muchas empresas basan su formación en HSE en la intimidación: fotos de las consecuencias de accidentes, citas del Código Penal, órdenes interminables y sanciones. Pero, ¿funciona esto en 2025?
No. Una persona asustada puede obedecer… pero solo temporalmente. A la primera oportunidad, volverá a su comportamiento anterior.
Nuestro objetivo es una cultura de seguridad sostenible, no el cumplimiento momentáneo de las normas. Y aquí es donde entra en juego la psicología de la influencia.
¿Por qué el miedo no funciona?
Sin embargo, es precisamente la conciencia y la decisión personal de cumplir con las normas lo que realmente salva vidas.
¿Qué funciona hoy?
Inspirémonos en los principios de Robert Cialdini, fundador de la psicología de la influencia. Él identificó 6 disparadores universales que pueden adaptarse a la seguridad laboral. A continuación, presentamos los 3 más efectivos + herramientas de implementación.
1. El principio de la prueba social
Las personas hacen lo que hacen los demás.
Herramienta: «Muro de los héroes de la seguridad de la semana»
Efecto: los empleados comienzan a aspirar al modelo de comportamiento «como ellos».
2. El principio de autoridad
Seguimos a quienes respetamos.
Herramienta: «La seguridad es el ejemplo personal de la dirección»
Efecto: se elimina la barrera de «nosotros podemos, ustedes no». Las reglas no son una formalidad, sino una norma interna.
3. El principio de reciprocidad
Si tú te preocupas por mí, yo me preocupo por ti.
Herramienta: «Solicitud abierta de retroalimentación»
Efecto: la persona siente que su voz es importante y comienza a responder con cuidado.
2 trucos adicionales de implementación:
1. «La seguridad es una elección»
Sustituya el lenguaje de las órdenes por el lenguaje de la elección en las comunicaciones:
❌ «Cumple las instrucciones»
✅ «Elige estar seguro, por ti y por el equipo»
2. «1 minuto de seguridad»
Cada mañana: 1 caso breve, una historia a través de infografías, en pantallas, tableros o en voz alta en la reunión de planificación.
Idea: cada día un poco, pero de forma constante.
Cuando una persona siente respeto, participación y sentido, ella misma comienza a hacerse responsable de la seguridad.
Es hora de dejar de intimidar.
Es hora de empezar a — inspirar.