Un suministro de energía estable no es solo una cuestión de eficiencia económica, sino también un factor crítico para la seguridad del personal y la continuidad de los procesos tecnológicos. En condiciones de deterioro de las redes externas y de inestabilidad en el suministro de recursos, las empresas se enfrentan a altos riesgos: desde paradas repentinas de equipos hasta situaciones de emergencia que requieren la intervención urgente del personal. En su presentación, Dmitry Korsakov, subdirector del departamento de administración, HSE y seguridad industrial de la empresa Nanolek, analiza en detalle la experiencia de la transición de la producción farmacéutica a fuentes propias de generación de electricidad y suministro de agua.
El ponente muestra, con el ejemplo de su empresa, cómo la implementación de plantas de motores de gas (GPP, por sus siglas en inglés) y pozos artesianos permitió no solo reducir los costos financieros, sino también disminuir drásticamente la cantidad de trabajos de reparación y recuperación, minimizando así los riesgos para el personal operativo.
Antes de la implementación de proyectos de inversión, la empresa se enfrentaba a una serie de problemas graves relacionados con la calidad de los recursos energéticos suministrados:
Para resolver los problemas de independencia y estabilidad energética, se implementaron dos proyectos clave: la construcción de centrales eléctricas de motores de gas propias y la puesta en marcha de pozos artesianos.
La transición a las GPP permitió a la empresa controlar de forma independiente la calidad de la electricidad. El sistema de control automatizado de las GPP elimina los picos de tensión, proporcionando una potencia estrictamente definida. Esto protege los equipos de producción sensibles de averías. Además, el ponente señala un importante efecto económico: el costo de la electricidad propia es casi la mitad del de la comprada. Con inversiones de alrededor de 200 millones de rublos, el período de recuperación del proyecto es de aproximadamente 5 años, y el ahorro anual alcanza los 33 millones de rublos.
Una ventaja adicional fue la cogeneración: el uso del calor del funcionamiento de las GPP para calentar la empresa. Esto aumenta la eficiencia energética general del sistema.
La instalación de pozos artesianos resolvió el problema del suministro ininterrumpido de agua. El costo del agua propia resultó ser la mitad del de la comprada (alrededor de 55 rublos frente a 110 rublos), y el período de recuperación de un pozo con un costo de 5 millones de rublos fue de solo 1,5 a 2 años. También es importante destacar el aspecto medioambiental: el uso de aguas subterráneas reduce la carga sobre las masas de agua superficiales (ríos), lo que es especialmente relevante en condiciones de su desecación.
La tesis clave de la presentación es la relación directa entre la calidad del suministro de energía y la seguridad laboral. La integración de fuentes de energía propias permitió:
El rechazo al uso de combustible diésel en las salas de calderas a favor del gas condujo a una reducción significativa de las emisiones a la atmósfera (hasta 25.000 toneladas con un límite permitido de 150.000 toneladas). Los planes de la empresa incluyen la construcción de la segunda fase de las GPP para una transición completa a la generación propia (las redes externas permanecerán en reserva), la instalación de sistemas de tratamiento de agua para convertir el agua técnica en agua potable, así como la formación de reservas de gas para garantizar el funcionamiento autónomo durante 3-4 horas en caso de accidentes en los gasoductos.
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