La formación en primeros auxilios en el lugar de trabajo a menudo es percibida por los empleados como un procedimiento obligatorio pero formal. Según los requisitos normativos, el programa básico dura 8 horas y se imparte una vez cada tres años. Un intervalo tan largo entre sesiones y la presentación estándar del material hacen que los empleados pierdan la concentración y que las habilidades adquiridas se olviden rápidamente. En una situación crítica, donde cada minuto cuenta, la falta de práctica segura puede costar una vida.
En su presentación, la especialista principal en HSE de JSC UEC-Klimov, Olga Nemtsova, analiza cómo transformar el proceso de aprendizaje estándar en un entorno interactivo. La ponente muestra, con el ejemplo de su empresa, cómo la implementación de un enfoque orientado a la práctica y métodos lúdicos ayuda no solo a "cumplir las horas", sino a formar en los trabajadores una mentalidad de seguridad sólida y disposición para actuar.
Para aumentar la participación del personal en el proceso de formación, se implementaron dos métodos clave que permiten pasar a los trabajadores del estado de oyentes pasivos a participantes activos en una operación de rescate.
El primer método se basa en el uso de informes internos sobre incidentes, las llamadas "lecciones y alertas". En lugar de una lectura seca de las circunstancias de la lesión, el grupo analiza en detalle el incidente desde la perspectiva de un testigo presencial.
Se propone a los trabajadores simular la situación: un accidente acaba de ocurrir, en su lugar de trabajo. Juntos, construyen un algoritmo claro de acciones: desde notificar a la dirección y llamar a una ambulancia hasta brindar primeros auxilios teniendo en cuenta las particularidades del taller específico. Esto permite vincular conocimientos abstractos al entorno de producción real y obtener comentarios de los empleados sobre los riesgos potenciales en sus puestos.
El segundo método consiste en modelar escenarios complejos en los que hay varias víctimas o peligros adicionales (por ejemplo, un cable pelado). El grupo se divide en equipos de 3 a 5 personas, que deben distribuir roles rápidamente, priorizar la asistencia y realizar las acciones necesarias.
Para controlar la asimilación de habilidades, se utilizan hojas de evaluación especiales. El instructor otorga puntos por cada paso correcto del algoritmo. El elemento competitivo estimula el interés, y el análisis posterior de los errores ayuda a consolidar el orden correcto de las acciones sin riesgo para las víctimas reales.
La implementación de nuevos formatos se enfrenta inevitablemente a la resistencia. La ponente examina en detalle el problema de la barrera psicológica: muchos trabajadores, especialmente después de un turno duro, se sienten intimidados al acercarse a los maniquíes de entrenamiento y practicar habilidades frente a sus colegas.
Para resolver este problema, se aplica un enfoque integral. En primer lugar, se establece una comunicación respetuosa: dirigirse a cada trabajador por su nombre, independientemente de su cargo. En segundo lugar, los instructores utilizan activamente la experiencia personal de los alumnos. Si un trabajador recuerda un incidente de su vida (por ejemplo, una lesión en el campo), el instructor sugiere simular inmediatamente esta situación en el maniquí. Este cambio de enfoque de un "examen" a la resolución de un problema de la vida real alivia la tensión e involucra incluso a los participantes más inactivos en el proceso.
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