La transformación de la cultura de seguridad en la producción es imposible sin un cambio cualitativo en los enfoques de la formación técnica. Los formatos de conferencias tradicionales, sobrecargados de teoría y desconectados de las tareas reales, demuestran una baja eficacia al trabajar con profesionales adultos. En el marco del seminario web, Vitaly Kirilin, jefe del departamento de metodología de formación técnica, analiza los principios fundamentales de la creación de programas educativos utilizando el ejemplo del centro corporativo SiburIntech.
El ponente destaca una característica fisiológica clave del aprendizaje en adultos: para formar una nueva conexión neuronal, primero es necesario destruir la antigua. A diferencia de los niños, un adulto no asimila la información sin una problematización personal. Es por eso que la formación no debe comenzar con requisitos normativos, sino con la creación de condiciones en las que el propio empleado se dé cuenta de la falta crítica de conocimientos para realizar su trabajo de forma segura.
Para superar la resistencia cognitiva, se propone una estructura rígida del módulo de formación, diseñado para una hora y media. Cada bloque resuelve una tarea específica y no admite información innecesaria:
Uno de los enfoques más efectivos, que se analiza en detalle en la presentación, es la integración perfecta de los módulos de HSE en programas puramente técnicos. Por ejemplo, al estudiar la reparación de equipos de bombeo, los mecánicos deben completar un bloque sobre el sistema de bloqueo de seguridad LOTO. La seguridad deja de ser una disciplina separada y desconectada de la vida y se convierte en una parte integral del proceso de producción.
El ponente presta especial atención al uso del llamado «contenido impactante»: grabaciones en vídeo de accidentes reales. La práctica demuestra que esta herramienta solo funciona si se respeta la regla de los «dos o tres grados de separación». Si el incidente ocurrió dentro del perímetro de la empresa y los alumnos pueden identificarse con las víctimas, esto provoca una respuesta poderosa. De lo contrario, se activan los mecanismos de defensa psicológica («esto no me pasará a mí») y el contenido pierde su valor educativo.
La formación no debe existir en el vacío. La metodología incorpora un análisis semanal de los informes de investigación de incidentes (RCA). Esto permite identificar rápidamente las lagunas sistémicas en los conocimientos del personal (por ejemplo, errores masivos en el funcionamiento de las fuentes de alimentación ininterrumpida) y ajustar los programas de formación de forma específica para evitar incidentes recurrentes.
El desafío final sigue siendo la transferencia de las habilidades formadas desde las cómodas condiciones del centro de formación a las duras realidades de la producción (heladas, ropa de trabajo, visibilidad limitada). Para resolver este problema, se utilizan tres herramientas:
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