Históricamente, la gestión de HSE ha evolucionado desde simples iniciativas públicas hasta sistemas complejos: formación, estándares, auditorías de comportamiento y programas de liderazgo. Sin embargo, a pesar de todas estas medidas, las estadísticas de accidentes en la industria del petróleo y gas, tras alcanzar un cierto estancamiento, dejaron de disminuir. Los problemas sencillos, que se resuelven con métodos de ingeniería y estándares, ya han sido eliminados. Hoy en día, el desafío clave es el factor humano. Precisamente comprender cómo crear las condiciones en las que el trabajador tome decisiones correctas, y no forzadas, es una etapa natural en el desarrollo de la industria hacia el objetivo de cero accidentes.
En el marco del seminario web, el ponente analiza el factor humano no como un concepto abstracto, sino como un conjunto de acciones concretas emprendidas por una persona para realizar su trabajo. Estas acciones están influenciadas por múltiples factores: psicológicos, físicos, organizativos y sociales. Se presta especial atención al concepto de «activadores de errores» (error traps): condiciones o circunstancias en el lugar de trabajo que aumentan la probabilidad de cometer un error. Comprender e identificar estos activadores permite evaluar y gestionar los riesgos de manera más eficaz, cambiando el enfoque de culpar al trabajador a analizar las deficiencias sistémicas.
El enfoque tradicional a menudo se reduce a buscar un culpable: si el trabajador infringió el procedimiento, entonces es culpable. Sin embargo, el ponente propone abordar el problema a través del prisma de la «mentalidad de crecimiento». En este paradigma, la infracción no se considera la causa del incidente, sino su resultado. A menudo, las infracciones son consecuencia de la adaptación del trabajador a procedimientos imperfectos o condiciones de trabajo inadecuadas. Las personas se enfrentan a dilemas operativos, por ejemplo, cuando el cumplimiento estricto de las normas no permite terminar el trabajo a tiempo. Comprender la racionalidad local (por qué en un momento dado la decisión le pareció al trabajador la única correcta) es fundamental para prevenir incidentes similares en el futuro.
En la presentación se examina en detalle el enfoque de la empresa para cambiar la cultura de seguridad. El papel clave se asigna a los líderes, desde la alta dirección hasta los gerentes de línea. Su tarea es cambiar su actitud hacia los incidentes, pasando de medidas punitivas a la extracción de lecciones y la resolución sistémica de problemas. La estrategia incluye la revisión de los programas de liderazgo con un enfoque en el factor humano, la formación de los empleados en todos los niveles y la implementación del concepto de «equipos de aprendizaje» (Learning Teams), que analizan no solo los incidentes ocurridos, sino también las situaciones de adaptación potencialmente peligrosas.
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