Con el crecimiento de la población mundial y el aumento del consumo de acero, se espera que la demanda de productos metálicos crezca al menos una vez y media para mediados de siglo. El acero es la base de la economía circular, ya que puede reciclarse un número ilimitado de veces. Sin embargo, la producción de acero está tradicionalmente asociada con altas emisiones de gases de efecto invernadero. En este seminario web, el ponente analiza cómo el desafío climático se transforma de una amenaza a un motor de desarrollo para la industria, abriendo nuevas oportunidades para las empresas metalúrgicas.
En la presentación se examinan en detalle los riesgos físicos y financieros a los que se enfrenta la industria. Los riesgos físicos incluyen el deshielo del permafrost, el desgaste acelerado de edificios y estructuras, así como el aumento del consumo de electricidad debido al calor anómalo. Los riesgos financieros están relacionados con la incertidumbre en la regulación de las emisiones de gases de efecto invernadero en Rusia, la introducción del Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM) en la Unión Europea y el endurecimiento de los requisitos por parte de bancos y aseguradoras respecto a las estrategias ESG de las empresas.
La base de una gestión eficaz de los riesgos climáticos es la contabilidad precisa de las emisiones. El ponente muestra, utilizando el ejemplo de su empresa, cómo se estructura el sistema de medición de la huella de carbono en tres alcances (Scope 1, 2 y 3). Se presta especial atención a la evaluación de las emisiones indirectas no energéticas (Scope 3), lo que requiere un trabajo minucioso a lo largo de toda la cadena de valor.
Para garantizar la fiabilidad de los datos, se lleva a cabo una verificación externa de los informes. Esto es de vital importancia para los inversores y otras partes interesadas. La empresa ha establecido objetivos de reducción de emisiones en tres horizontes: a corto plazo (reducción de la intensidad en un 3% para 2023), a medio plazo (reducción del 10% para 2030 y entrada en el 15% de las empresas con menor intensidad) y a largo plazo (lograr la neutralidad de carbono para 2050).
La metalurgia es una industria intensiva en carbono, donde el carbono actúa como agente reductor del hierro en el proceso tecnológico. La intensidad media de las emisiones en la industria es de unas 2 toneladas de CO2 por tonelada de producto. Para reducir significativamente esta cifra, es necesario un cambio de paradigma tecnológico.
El ponente destaca dos vías principales de desarrollo: mantener la configuración actual (alto horno-convertidor) con la introducción de tecnologías de captura y uso de carbono (CCUS), o la transición a la electrometalurgia utilizando chatarra y el hidrógeno (DRI con hidrógeno). Acelerar la descarbonización requiere una colaboración activa con el gobierno, los centros de investigación y la sociedad, así como la participación en iniciativas sectoriales e internacionales (por ejemplo, Worldsteel, Climate Action Steel Zero).
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