En tiempos de cambios globales e incertidumbre macroeconómica, el nivel de estrés en los equipos de trabajo aumenta inevitablemente. La fatiga acumulada deja de ser exclusivamente un problema de RR. HH. y afecta directamente a la seguridad industrial: disminuye la concentración, cae el compromiso y aumenta el número de bajas por enfermedad y microlesiones. En su presentación, Irina Klimanova, directora del departamento de HSE en la empresa Rosatom Steklovolokno, analiza cómo el trabajo sistemático con el estado físico y mental de los empleados ayuda a romper esta cadena negativa.
La ponente muestra, con el ejemplo de su empresa, cómo después de cinco años de trabajo sin incidentes, el estrés acumulado desde 2020 provocó la desunión del equipo y una serie de accidentes leves. La respuesta a este desafío fue abandonar las medidas aisladas en favor de un programa integral de bienestar, centrado en trabajar con el cuerpo, las emociones y las conexiones sociales.
La presentación examina en detalle herramientas prácticas para reducir la ansiedad, muchas de las cuales no requieren grandes inversiones financieras por parte de la empresa.
Las iniciativas van desde la organización de salas de relajación para entrenamientos cortos durante la pausa del almuerzo hasta retos de pérdida de peso de varios meses. La actividad física conjunta reduce de forma justificada el agotamiento y forma nuevas conexiones sociales entre el personal de producción y el de oficina. Los objetivos grupales motivan a los empleados a no abandonar lo que han empezado, y el seguimiento y apoyo regulares crean hábitos sostenibles.
Para reducir los niveles de cortisol, se han implementado prácticas no convencionales pero con base científica. La ponente analiza la mecánica de herramientas como un álbum de audio local con cantos de pájaros o sesiones de arteterapia (neurográfica). Estos métodos funcionan a un nivel fisiológico profundo: desvían la atención, forman nuevas conexiones neuronales y permiten aliviar rápidamente la tensión aguda. Se destaca especialmente la práctica del "Día de las personas hermosas", que, al cambiar la ropa de trabajo habitual por ropa de calle, transforma la autopercepción de los empleados y fortalece la unidad emocional.
Las prácticas de reconocimiento horizontal (por ejemplo, el envío de mensajes "Gracias, colega") y las campañas ecológicas conjuntas (recogida de plástico, plantación de árboles) devuelven a los empleados el sentido de importancia. Participar en la ayuda a los demás y la visibilidad de los propios méritos actúan como un amortiguador natural contra el estrés externo, reduciendo el riesgo de renuncias y aumentando la lealtad.
Se presta especial atención a la mecánica de participación. Irina comparte su experiencia en la superación del escepticismo, especialmente por parte del personal de producción que trabaja en turnos continuos. Los factores clave de éxito aquí son el ejemplo personal de los líderes, la creación de microrituales comprensibles, el uso de recompensas no materiales (parches, pegatinas para cascos) y el apoyo regular a los canales de información. Además, la ponente explica por qué la empresa finalmente abandonó las estrictas listas de verificación corporativas en favor de un sistema flexible de coordinadores de ideas.
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