Garantizar la seguridad en el transporte de mercancías peligrosas requiere pasar de medidas reactivas a un control proactivo del estado del conductor. Como parte del desarrollo del sistema de seguridad corporativo, KAO "Azot" inició un proyecto piloto para implementar sistemas de videoanalítica. Como señala Andrey Semenov, jefe del departamento de soporte de sistemas de información, la flota de la empresa cuenta con más de 300 vehículos, y para las pruebas se seleccionaron los tractocamiones involucrados en los transportes más críticos.
Para cumplir con la tarea, la empresa SKAI desplegó un módulo integral de hardware y software. El representante del integrador, Alexander Kharitonov, analiza en detalle la configuración del equipo, que incluye:
El proyecto piloto duró dos meses y se dividió en dos etapas. La primera fue el "modo silencioso", en el que el sistema solo recopilaba datos sobre los hábitos de conducción habituales sin alertar a los conductores. La segunda fue el modo activo, con la activación de notificaciones sonoras y de vibración. Este enfoque permitió establecer una línea base objetiva para evaluar la eficacia.
La implementación de sistemas de control a menudo se enfrenta a la resistencia del personal. Durante el piloto, los ponentes registraron casos de sabotaje intencional: los conductores tapaban las cámaras o las giraban. La solución fue la integración del motor de vibración: al intentar bloquear la vista, el sistema activaba una respuesta física, lo que redujo rápidamente al mínimo la cantidad de incidentes de este tipo.
Durante el período de prueba, el sistema registró alrededor de 17 000 eventos. El análisis demostró que el ajuste preciso de los tiempos de espera y los algoritmos a las condiciones reales de trabajo (por ejemplo, aumentar el tiempo para evaluar la situación en los espejos) es fundamental para reducir las falsas alarmas y aumentar la confianza de los conductores en el sistema.
La transición al modo activo demostró un resultado medible. Al final de los dos meses, el número total de acciones peligrosas disminuyó en un 18,2 %. En particular, se redujeron los casos de conducción sin cinturón de seguridad, el uso de teléfonos inteligentes al volante y los signos de somnolencia. La eliminación de estas infracciones menores pero sistemáticas influye directamente en la reducción de la probabilidad de accidentes de tráfico graves, formando un hábito sólido de conducción segura.
Los analistas del proyecto subrayan: la implementación técnica debe ir acompañada de un trabajo explicativo. Los conductores deben comprender que el objetivo del sistema no son las multas, sino preservar su vida y su salud.
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