El desarrollo de la cultura de seguridad en una planta de producción se enfrenta inevitablemente a una crisis de delegación: las iniciativas que funcionan con éxito a nivel de la alta dirección a menudo se estancan al transferirse al nivel de los supervisores de turno y jefes de área. En este seminario web, Irina Tsvetkova, gerente de HSE, analiza en detalle herramientas prácticas para transformar a los supervisores de línea de ejecutores pasivos a líderes proactivos de seguridad.
Incluso con un alto nivel general de cultura de seguridad, las auditorías periódicas pueden revelar deficiencias en elementos críticos: el compromiso de la dirección y la responsabilidad de los mandos intermedios. La ponente muestra, utilizando el ejemplo del programa WISE Leadership, cómo cambiar la perspectiva de los supervisores. La formación no comienza con teoría aburrida, sino con la demostración de fotografías reales de infracciones en las plantas de producción (cuadros eléctricos abiertos, almacenamiento incorrecto en altura, extintores bloqueados), lo que elimina de inmediato la ilusión de un bienestar total.
La percepción clave se logra a través de un ejercicio práctico: la distribución de 39 tareas básicas de seguridad entre el supervisor, el empleado de base y el departamento de HSE. En la práctica, resulta que muchos supervisores de línea delegan erróneamente sus responsabilidades directas a los especialistas de HSE. El análisis de esta distorsión cognitiva se convierte en el punto de partida para fomentar la responsabilidad personal en el lugar de trabajo.
Uno de los principales problemas sigue siendo el enfoque formal para la evaluación de riesgos y la realización de auditorías. Es más fácil verificar aspectos básicos de comportamiento que realizar una auditoría profunda de los procesos de trabajo (relevancia de LOTO, estándares de limpieza de equipos). Para resolver este problema, la presentación examina en detalle la «Matriz de participación», un sistema de puntuación donde cada actividad en el ámbito de la seguridad tiene su propio peso en puntos.
Aunque los incentivos financieros funcionan de manera efectiva, la ponente destaca la importancia de las dinámicas de equipo. La competencia entre turnos por el liderazgo en cuestiones de seguridad se refuerza con recompensas inmateriales: salidas conjuntas, excursiones y eventos de formación de equipos. Además, funciona un programa de reconocimiento: la visualización pública de agradecimientos de departamentos adyacentes por la ayuda en la resolución de problemas de seguridad crea un entorno positivo y rompe las barreras entre las funciones de producción.
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