En el desarrollo de la cultura industrial, a menudo surge una brecha entre las sesiones informativas especializadas en HSE y las habilidades técnicas reales de los empleados. Tradicionalmente, los programas de formación para mecánicos, ingenieros energéticos y metrólogos se centran exclusivamente en las competencias profesionales, dejando las cuestiones de seguridad fuera del alcance de la práctica. En su presentación, Mikhail Omelchuk analiza un enfoque en el que la formación técnica se convierte en una herramienta integral para cambiar el comportamiento de los trabajadores y fomentar una actitud consciente hacia los riesgos.
La creación de complejos de formación especializados, como el proyecto para el personal de mantenimiento, permite cambiar el enfoque de los conocimientos teóricos a la práctica de habilidades específicas. Esto resuelve dos tareas a la vez: reduce el número de errores que provocan paradas de los equipos y minimiza los riesgos de lesiones al realizar operaciones rutinarias.
El ponente muestra la mecánica de la implementación de la cultura de seguridad utilizando el ejemplo de un programa básico para mecánicos de mantenimiento: desmontaje y montaje de uniones bridadas. En lugar de separar el HSE en un módulo independiente y desconectado de la práctica, los elementos de seguridad se integran de forma fluida en cada etapa de la tarea técnica:
Las inversiones en la base material y técnica y la compra de simuladores no garantizan un cambio en el comportamiento de los empleados. Si el polígono no está respaldado por un componente educativo y metodológico competente, corre el riesgo de convertirse en un museo de exposiciones. La presentación examina en detalle el principio de problematización: hasta que un alumno adulto no se da cuenta de la necesidad personal de nuevos conocimientos (por ejemplo, al comprender que su forma habitual de trabajar durante muchos años conlleva amenazas ocultas), cualquier teoría se percibirá como una formalidad.
Un programa exitoso requiere una presentación dosificada de la teoría, énfasis en la dinámica de grupo y duplicación de equipos para eliminar el tiempo de inactividad de los equipos de formación. Además, el papel de los formadores internos es de vital importancia: mentores experimentados de entre los empleados actuales o anteriores, capaces de transmitir los modelos de comportamiento correctos.
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