La introducción del término «residuos de la minería» en la legislación ha cambiado significativamente el panorama de la normativa medioambiental para las empresas extractivas. Durante mucho tiempo, ha habido debates en la industria sobre el estado de la roca estéril, y la aparición de enmiendas específicas en la Ley del Subsuelo debería haber simplificado el trabajo. Sin embargo, en la práctica ha surgido una compleja zona de intersección entre dos marcos normativos: el medioambiental (Ley Federal N.º 89 «Sobre residuos de producción y consumo») y el geológico (Ley de la Federación de Rusia «Sobre el subsuelo»). En su presentación, Anton Turtanov analiza en detalle cómo estos cambios afectan el trabajo diario de las empresas y por qué el mismo volumen de roca puede requerir una doble contabilidad.
El ponente muestra, mediante un diagrama lógico, que cualquier roca extraída durante la minería se considera por defecto un residuo de la minería. Sin embargo, el destino futuro de este material depende de varios factores críticos que determinan si adquirirá un segundo estado: el de residuo de producción y consumo.
Para la roca estéril se prevé un camino especial. Sigue siendo exclusivamente un residuo de la minería (lo que exime a la empresa de parte de los informes medioambientales y del pago por el impacto ambiental negativo) solo si se cumplen estrictamente una serie de condiciones:
El ponente presta especial atención a los residuos que no son rocas estériles (relaves, lodos de perforación). Para ellos, la legislación establece un marco más estricto. Por defecto, reciben inmediatamente un doble estado: tanto como residuos de la minería como residuos de producción y consumo. Las posibilidades de su uso son extremadamente limitadas: para los residuos de clase de peligrosidad V solo se prevén cuatro métodos de aplicación, y para las demás clases, solo uno (uso para la extracción de minerales).
Comprender este complejo sistema de clasificación es fundamental para las empresas. Un error en la identificación del estado de los residuos conduce a infracciones en los informes medioambientales, a un cálculo incorrecto de los límites y a multas por no pagar por el impacto ambiental negativo. Como subraya el ponente, para garantizar el funcionamiento sostenible de la empresa, es necesario sincronizar el cumplimiento de los requisitos de ambos tipos de legislación, controlando cuidadosamente el movimiento de cada tonelada de roca extraída de acuerdo con los proyectos técnicos aprobados.
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