Buenos días, mi nombre es Roman Portnyagin, y hoy me gustaría destacar la importancia de un enfoque consciente hacia las señales y carteles industriales de prohibición y obligación.
Las señales y los carteles ocupan un lugar especial en la garantía de la seguridad en la empresa. Sin embargo, su eficacia depende en gran medida de cómo los percibe la persona. En este artículo, examinaremos las diferencias entre las prohibiciones y las obligaciones desde el punto de vista de la psicología y la fisiología, así como analizaremos qué enfoques funcionan mejor en la seguridad industrial.
Antes de profundizar en la cuestión de la percepción, les pido que miren estas dos señales y reflexionen sobre sus sensaciones internas…
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La teoría de Pavlov y los reflejos condicionados
Ivan Pavlov demostró que el ser humano (y los animales) forman reflejos condicionados en respuesta a estímulos. En el caso de las prohibiciones, se activa el «reflejo de inhibición», una reacción de evitación. Sin embargo, el problema es que las prohibiciones requieren la supresión consciente de un impulso ya existente.
Por ejemplo, una señal de «¡No entrar!» o «¡No fumar!» provoca primero una reacción automática de resistencia, especialmente si la acción era habitual anteriormente.
Imaginemos: un trabajador que se desplaza por una planta industrial ve una señal de «No pisar» cerca de una escotilla; si el trabajador ya ha recorrido esa ruta antes, la prohibición se percibirá como un obstáculo y no como una advertencia.
Resistencia psicológica a las prohibiciones
Las investigaciones en psicología muestran que las prohibiciones provocan:
En resumen,
Fisiología del refuerzo positivo
A diferencia de las prohibiciones, las señales de obligación funcionan a través del refuerzo positivo (Skinner, condicionamiento operante). No se limitan a bloquear una acción, sino que forman un nuevo modelo de comportamiento:
Estas formulaciones orientan a la persona hacia la acción correcta, en lugar de simplemente limitarla.
Las investigaciones en psicología cognitiva (Kahneman, 2011) muestran que el cerebro responde mejor a instrucciones claras que a prohibiciones.
Señales de obligación:
Comparemos ambos enfoques:
| Criterio |
Prohibiciones |
Obligaciones |
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Color y forma |
Círculo rojo, pictograma negro |
Círculo azul, pictograma blanco |
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Impacto emocional |
Provocan ansiedad, pueden incitar a la resistencia |
Se perciben con más calma, pero pueden ser ignoradas |
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Eficacia |
Mejor en situaciones de emergencia |
Mejor para las normas cotidianas |
Analicemos una situación sencilla con la que creo que todos nos hemos encontrado, por ejemplo, la señal de «¡No fumar!». Si no hay riesgos evidentes que conlleven consecuencias, en la mayoría de los casos la persona ignorará la prohibición (ejemplo de mi práctica personal: los baños en la sala de espera del aeropuerto de Domodedovo).
Si se le da a la persona una alternativa como «Zona de fumadores a 100 m», la mayoría de nosotros, como ciudadanos socialmente adaptados, iremos al lugar designado. Al estudiar el tema, encontré un artículo que utiliza un enfoque combinado que, en mi opinión, es el más eficaz.
Conclusión: Las prohibiciones pueden causar una «resistencia oculta» («¿Por qué no puedo?») y no explican la alternativa («¿Qué debo hacer en su lugar?»); las señales de obligación generan una «motivación positiva» («Esto preservará mi salud»), indican «acciones concretas» («¡Hazlo así!») y someten al trabajador a menos estrés (no hay presión de «No se puede»).
Esto permite comprender por qué en la seguridad laboral es importante no solo prohibir, sino orientar adecuadamente a los trabajadores, reduciendo la resistencia y fomentando un comportamiento seguro. Sin embargo, un sistema de seguridad ideal combina ambos enfoques: prohibiciones claras con explicación de riesgos y obligaciones positivas que formen hábitos correctos.