La gestión de grandes proyectos de construcción, especialmente en emplazamientos extranjeros con personal local, se enfrenta inevitablemente a barreras logísticas y de comunicación. Durante la construcción de la central nuclear de Ruppur en Bangladesh, se reveló un problema oculto que afectaba a la productividad: la verificación diaria de documentos antes de autorizar el trabajo consumía una cantidad crítica de tiempo. El ingeniero jefe adjunto de Energospetsmontazh JSC, Vladimir Timofeev, analiza cómo el procedimiento de control tradicional se convirtió en un catalizador para la digitalización.
Como parte de la "línea de seguridad" corporativa, el capataz debe asegurarse de que cada trabajador se encuentre legítimamente en la obra. Un solo instalador puede tener hasta seis certificados diferentes: de HSE, conocimientos básicos contra incendios, trabajos en altura, trabajos en caliente, así como un certificado médico. La verificación manual de la validez de cada documento para un equipo de 150-200 personas provocaba una pérdida de 15-20 minutos al inicio de cada turno. A escala de toda la obra, esto se traducía en pérdidas financieras colosales y en el incumplimiento de los objetivos planificados.
Para eliminar el tiempo de inactividad, se desarrolló un pasaporte de seguridad electrónico: una credencial individual con un código QR en un lado y una fotografía del trabajador para su identificación visual en el otro. El ponente muestra en detalle la mecánica del sistema, que no requirió la compra de equipos costosos ni un desarrollo complejo.
La base de la solución fue la plataforma estándar 1C, donde ya se llevaban los registros de recursos humanos. Se añadió al sistema una tabla resumen donde los responsables (controladores de asistencia en las áreas) introducen los datos actualizados sobre la formación completada, las instrucciones y los exámenes médicos. El programa genera automáticamente un código QR, que se imprime y se plastifica. Durante la inspección en la línea, el capataz solo necesita apuntar la cámara de su teléfono inteligente con cualquier aplicación de lectura de códigos a la credencial del trabajador: el resumen completo de las autorizaciones aparece instantáneamente en la pantalla. El tiempo de verificación por persona se redujo a 5-10 segundos.
En la presentación se analiza en detalle la paradoja económica de la implementación: unos costes mínimos aportaron un beneficio financiero sustancial. Para proporcionar tarjetas plastificadas con códigos QR a 800 trabajadores de la sucursal, solo se gastaron 1490 rublos (el coste del papel y el plástico para plastificar). Al mismo tiempo, el ahorro ascendió a casi 1 millón de rublos al año.
Esta cantidad se debió a que ya no era necesario comprar y reponer constantemente las cubiertas de papel de los certificados. En un clima subtropical, con alta humedad y polvo de construcción, los documentos tradicionales quedaban inutilizables en un mes y medio. El pasaporte electrónico resolvió este problema, y la exitosa experiencia se está trasladando ahora al nuevo emplazamiento de construcción de la central nuclear de El Dabaa en Egipto, donde el número de empleados superará las 27.000 personas.
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