El desarrollo de la cultura de seguridad es imposible sin un equipo fuerte y competente de Salud, Seguridad y Medio Ambiente (HSE). En la presentación se examina en detalle el proceso de transición de la función HSE de un enfoque tradicional de supervisión y control al rol de socio comercial. Esta transición es necesaria porque el enfoque de inspector, históricamente establecido en la industria, a menudo causa resistencia por parte de los departamentos de producción y no contribuye a una mejora real de la cultura de seguridad.
El ponente analiza cómo el cambio de paradigma de interacción, de castigar a ayudar a resolver problemas, cambia radicalmente la actitud de la empresa hacia el servicio HSE. Cuando los especialistas en seguridad laboral comienzan a hablar el mismo idioma que los trabajadores de producción y buscan conjuntamente formas de reducir los riesgos, el nivel de confianza y apoyo de los gerentes de línea aumenta significativamente.
La transformación comienza con la propia función HSE. Antes de implementar nuevas herramientas en la producción, es necesario asegurarse de que el equipo tenga los conocimientos y habilidades necesarios. El seminario web muestra cómo realizar una evaluación profunda de las competencias (que incluye cientos de preguntas y evaluación de expertos) permite identificar áreas de desarrollo.
Se presta especial atención no solo a las competencias profesionales (hard skills), sino también a las de gestión (soft skills). La comunicación efectiva, la gestión del cambio, las habilidades de presentación y la capacidad de dar retroalimentación se vuelven críticas para los especialistas de HSE en su nuevo rol. Además, el ponente muestra con un ejemplo la importancia de los programas de prevención del agotamiento y la gestión del estrés, dada la alta carga emocional de los especialistas en este campo.
Una de las ideas clave de la presentación es la transferencia de la responsabilidad de los proyectos de HSE a la alta dirección. La función HSE actúa como metodólogo, mientras que la implementación y el logro de resultados son asumidos por los miembros de la junta y los directores generales.
Este enfoque cambia radicalmente la dinámica: los altos directivos, con la autoridad y los recursos necesarios, se convierten en supervisores de riesgos específicos (por ejemplo, trabajos en altura). Esto asegura un liderazgo real y un compromiso con los problemas de seguridad al más alto nivel, que luego se transfiere a todos los niveles de gestión.
Para la participación masiva de los empleados en cuestiones de seguridad, se necesitan herramientas convenientes y accesibles. La implementación de aplicaciones móviles para registrar actos y condiciones inseguras permite a cada trabajador informar rápidamente sobre los problemas.
Proporcionar teléfonos inteligentes a los empleados y automatizar el proceso de transferencia de información a las personas responsables (capataces, jefes de taller) acelera significativamente la eliminación de infracciones y forma una cultura proactiva, donde todos sienten su responsabilidad por la seguridad en el lugar de trabajo.
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