La etapa actual de desarrollo de la seguridad industrial requiere una revisión radical de los enfoques clásicos de gestión. En su presentación, Elena Zelentsova analiza el proceso de transformación a gran escala de los especialistas en HSE, pasando de ser inspectores de control a verdaderos socios comerciales, utilizando el ejemplo de una gran empresa integrada verticalmente con más de 50.000 empleados. La práctica demuestra que un conocimiento profundo de la legislación y el marco normativo es completamente insuficiente si el departamento de HSE está desconectado de las necesidades reales del negocio y se centra exclusivamente en emitir prescripciones.
La transición hacia un modelo de asociación está impulsada por el ambicioso objetivo estratégico de reducir drásticamente los accidentes laborales. Las auditorías independientes revelan un panorama típico: los especialistas conocen perfectamente las reglas, pero no saben cómo llevar a cabo diálogos conductuales y no escuchan a la producción. El enfoque de inspector, basado en el formalismo, la búsqueda de infractores y el uso de la autoridad oficial como herramienta de presión, ha agotado su eficacia. La posición de socio, por el contrario, se basa en el cuidado sincero, la orientación al cliente, la comprensión de los procesos de producción y la búsqueda conjunta de las causas sistémicas de los incidentes.
Una herramienta clave para la transformación es el cambio cualitativo en la comunicación entre el departamento de HSE y las unidades de producción. El ponente examina en detalle la aplicación de la estrategia "Win-Win" (ganar-ganar) en las duras realidades de la producción. El abandono del paradigma habitual de "lucha contra las infracciones" en favor de una cooperación mutuamente beneficiosa permite encontrar soluciones que satisfagan tanto los estrictos requisitos de seguridad como los objetivos de cumplimiento del plan de producción.
El informe presta especial atención al ciclo de comprensión y a las barreras de comunicación. Los obstáculos de estatus, lingüísticos, culturales y físicos (por ejemplo, el alto nivel de ruido en el taller) distorsionan críticamente la información transmitida. A menudo, solo una pequeña parte del mensaje previsto llega al trabajador. Para implementar cambios con éxito, el especialista debe planificar cuidadosamente cada diálogo: definir un objetivo específico, analizar las necesidades ocultas del gerente del taller y establecer el umbral mínimo de compromiso aceptable, más allá del cual la seguridad se ve amenazada.
Un obstáculo fundamental para el desarrollo de relaciones de asociación suele ser el agotamiento profesional interno y la transferencia inconsciente de responsabilidad. Basándose en el Principio de Oz (el conocido concepto de liderazgo de Craig Hickman), la presentación muestra claramente cómo los especialistas en HSE caen "por debajo de la línea", asumiendo el papel de víctimas. Esto se manifiesta en quejas sobre la dirección, acusaciones al personal de línea de no querer cumplir las normas y justificaciones de la falta de resultados por circunstancias externas.
Reconocer la propia zona de control y asumir la posición de dueño de la situación es el primer paso hacia el verdadero liderazgo. En lugar de fijarse en por qué la producción no ha cumplido una vez más con una prescripción, el socio busca formas de adaptar los procesos. Ofrece opciones constructivas para resolver problemas, gestiona sus emociones y asume toda la responsabilidad de construir relaciones laborales. La práctica demuestra que la formación sistemática y la tutoría pueden cambiar radicalmente la situación: tras completar los programas de transformación, más del 77% de los empleados empiezan a ver al departamento de HSE como un apoyo eficaz, y no como un órgano punitivo.
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