El desarrollo de una cultura de seguridad en grandes empresas industriales requiere nuevos enfoques. Los métodos de formación tradicionales, basados en la lectura de instrucciones y normas, están perdiendo su eficacia. En el entorno de producción moderno, es necesario trabajar con las creencias de las personas, cambiar su actitud hacia la seguridad a través de formatos interactivos y la práctica de habilidades. En este contexto, la creación de un instituto de formadores internos se convierte en un paso natural para las empresas que buscan cambios reales en el comportamiento de los empleados.
La presentación examina en detalle la experiencia de la empresa "Nornickel" en la creación y desarrollo de un instituto de formadores internos. El ponente muestra, con el ejemplo de su organización, cómo un sistema que comenzó con un pequeño grupo de especialistas se convirtió en una estructura a gran escala que abarca decenas de empresas y forma a decenas de miles de empleados anualmente. Este camino demuestra que la transformación de la cultura de seguridad no es una acción puntual, sino un trabajo sistemático y minucioso.
El proceso de formación del instituto de formadores en "Nornickel" se llevó a cabo por etapas. En 2022, se realizó la primera selección de candidatos, quienes recibieron formación básica y comenzaron a impartir cursos sobre evaluación dinámica de riesgos. En esta etapa, los formadores se enfrentaron a serios desafíos, principalmente la resistencia y las objeciones de los trabajadores. Esto subrayó la necesidad de una preparación más profunda de los especialistas.
En 2023, el enfoque se desplazó hacia el desarrollo de habilidades para trabajar con la audiencia: los formadores aprendieron a manejar objeciones, proporcionar retroalimentación y otras competencias clave. Surgieron nuevos programas, incluidos los dirigidos a directivos, así como proyectos específicos para el desarrollo de la cultura de seguridad. El ponente analiza cómo la introducción de supervisiones (evaluación periódica de la calidad del trabajo de los formadores) ayudó a elevar el nivel de las formaciones impartidas.
El desarrollo del instituto de formadores requiere una búsqueda constante de nuevas herramientas. En 2024, los formadores comenzaron a participar activamente en el desarrollo de programas de formación, lo que permitió tener en cuenta los comentarios de los participantes y hacer que la formación fuera más aplicada. Un hito importante fue la participación en concursos nacionales de excelencia en formación, lo que brindó la oportunidad de intercambiar experiencias con colegas de otras empresas.
En la presentación se presta especial atención a la introducción de tecnologías modernas en el proceso de evaluación de los formadores. El uso de inteligencia artificial (insignias electrónicas que analizan el habla del formador) permitió hacer la supervisión más objetiva y reducir la carga emocional de los especialistas. Además, la introducción de prácticas en la producción ayuda a los formadores a comprender mejor las especificidades del trabajo de los empleados en formación y a hablar con ellos en el mismo idioma.
Un formador interno no es solo un conferenciante, sino un especialista que moldea la actitud correcta hacia la seguridad. Su tarea es ayudar a los trabajadores a darse cuenta del valor del comportamiento seguro y a comprender por sí mismos la necesidad de cumplir las normas. El formador actúa como un agente de cambio, ayudando a los empleados a adaptarse a los nuevos sistemas y proyectos en el ámbito de HSE.
El ponente destaca que el formador también actúa como enlace entre la dirección y los trabajadores, creando una plataforma para un diálogo abierto sobre la seguridad. Las formaciones conjuntas para directivos y subordinados permiten identificar problemas ocultos y encontrar formas de resolverlos.
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