El enfoque tradicional de HSE a menudo se basa en medidas administrativas y reglamentos, perdiendo de vista los mecanismos fisiológicos básicos que rigen el comportamiento del trabajador. El desarrollo de una cultura de seguridad es imposible sin comprender cómo reacciona el cerebro al estrés, la fatiga y la presión externa. En su presentación, Evgeny Parygin, asesor de cultura de seguridad de la empresa JSC SNIIP, analiza en detalle los aspectos psicofisiológicos del liderazgo y explica por qué los métodos clásicos de castigo a menudo conducen al efecto contrario en industrias peligrosas.
Basándose en la investigación del premio Nobel Daniel Kahneman, el orador muestra que una persona es capaz de estar en modo de pensamiento analítico (crítico) no más del 25-30% del tiempo de trabajo. El 70-75% restante de las acciones se realizan en piloto automático.
El pensamiento automático se divide en positivo (basado en hábitos seguros arraigados) y negativo (que surge por falta de tiempo, fatiga o sobrecarga de información compleja). La tarea del líder es estructurar los procesos de trabajo de modo que, en los momentos de acciones automáticas, el trabajador se base en patrones positivos en lugar de cometer errores instintivos bajo la presión de las circunstancias.
Un estilo de gestión rígido y una cultura de castigo tienen un costo fisiológico específico. Cuando ocurre una situación estresante, se libera cortisol, la hormona de la ansiedad, en el torrente sanguíneo. El orador cita datos de investigación: bajo la influencia de un estrés severo, la memoria del trabajador se deteriora en un 40%, el potencial intelectual cae en un 50% y la velocidad de las reacciones motoras disminuye en un 30-40%.
Es de vital importancia comprender que la transición psicofisiológica de una persona desde un estado de estrés de regreso a una zona de pensamiento analítico adecuado toma alrededor de 2,5 horas. Al castigar a un empleado con gritos o una dura reprimenda en el lugar de trabajo, el gerente efectivamente lo excluye del proceso de producción seguro durante varias horas, aumentando enormemente el riesgo de un accidente.
La presentación examina en detalle tres etapas del desarrollo de la cultura de seguridad a través del prisma de la táctica comunicativa "nosotros-ellos":
Para pasar a los niveles superiores, el líder debe utilizar herramientas de empatía y crear una atmósfera de confianza, estimulando la producción de hormonas de recompensa (dopamina, serotonina) que neutralizan los efectos del estrés.
La eficacia de la comunicación depende directamente de los valores de los empleados. El orador muestra, utilizando el ejemplo de la industria nuclear, cómo difieren los enfoques de trabajo entre las diferentes generaciones. Si bien el estatus, el colectivismo y el espíritu de equipo son importantes para los "baby boomers", la generación X se caracteriza por el pragmatismo y el individualismo, y la generación Y se centra en la comodidad y el trabajo interesante. Ignorar estas diferencias lleva a que los subordinados simplemente no perciban los mensajes correctos del gerente.
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