En la cultura corporativa moderna, la mentoría deja de ser una mera formalidad para convertirse en una herramienta clave en el desarrollo de competencias directivas. Elena Arkova, Directora General Adjunta de HSE en el holding OZNA Engineering, comparte su experiencia práctica en la implementación de un sistema de mentoría y delegación. En su presentación, analiza detalladamente el camino de la empresa desde la identificación de problemas de gestión hasta la creación de un sistema eficaz de transferencia de conocimientos.
Los antecedentes para la implementación del proyecto en 2019 fueron problemas típicos de muchas grandes empresas: los directivos ocultaban las dificultades en sus departamentos, gestionaban los procesos solo a través de tareas y no de objetivos, y no involucraban a los empleados en el proceso de cambio. La falta de visualización de objetivos y la débil interacción interfuncional hacían que los problemas se resolvieran solo a nivel de la alta dirección, cuando ya habían alcanzado una etapa de crisis.
La ponente muestra, con el ejemplo de su empresa, cómo el sistema de mentoría, lanzado inicialmente con la participación de altos directivos y consultores externos, se amplió a más de 200 líderes. El sistema se basa en 10 mejores prácticas que se enseñan a los aprendices:
La ponente presta especial atención a la delegación, diferenciándola claramente de la asignación habitual de tareas. La asignación de tareas es el trabajo dentro de las descripciones de los puestos, donde el directivo comprueba el resultado final. La delegación, en cambio, es la transferencia de autoridad y recursos para realizar una tarea con el fin de desarrollar las competencias del empleado. Al mismo tiempo, la responsabilidad del resultado final ante la alta dirección recae siempre en el directivo.
¿Por qué los directivos tienen miedo de delegar? Elena destaca varios temores clave: el miedo a perder el control, el miedo a que el trabajo se haga peor («si quieres que se haga bien, hazlo tú mismo»), el miedo a criar a un competidor («te quitarán el puesto») y la falta de voluntad para dedicar tiempo a dar explicaciones. Sin embargo, negarse a delegar conduce a la sobrecarga del directivo con la rutina, al agotamiento, a la desmotivación del equipo y a la pérdida de expertos a los que no se les permite desarrollarse.
En la presentación se analiza detalladamente un algoritmo de delegación paso a paso, basado en el ciclo PDCA (planificar, hacer, verificar, actuar):
Explore la biblioteca completa de mejores prácticas de seguridad industrial
Ir a la biblioteca