Antes, la llegada de un especialista en HSE al taller provocaba una sola reacción: tensión. Nos veían como inspectores con una libreta para anotar infracciones y emitir órdenes estrictas. Nuestra función se reducía a buscar culpables. Éramos los "castigadores". Y esa imagen era nuestro principal problema.
La paradoja es que las ideas más valiosas para mejorar la seguridad no nacen en las oficinas, sino en la planta. Quien está día tras día en el departamento de producción o controla el proceso de fundición, conoce todos los obstáculos de su trabajo. Pero mientras vea en ti una amenaza, se quedará callado. Nuestro objetivo no era obligarlo a hablar, sino lograr que quisiera hacerlo.
El punto de inflexión llegó cuando nos dimos cuenta de que no somos vigilantes, somos "Maestros de la comunicación y el apoyo", como dicta nuestro estándar interno. Cambiamos de táctica. En lugar de una ronda formal de inspección, implementamos charlas informales periódicas. En lugar de preguntar "¿Por qué incumples las normas?", preguntamos "¿Qué te impide trabajar de forma segura? ¿Cómo podemos solucionarlo?".
El resultado no se hizo esperar. Recuerdo cómo un operador experimentado, tras una de estas charlas, confesó: "Llevo dos años callando sobre una válvula de cierre incómoda en un lugar de difícil acceso. Era más fácil arriesgarse que hacer una solicitud y esperar un mes para la reparación". Su pequeño comentario nos permitió eliminar un riesgo sistémico del que ni siquiera sospechábamos.
Las cifras son la mejor prueba. Al implementar el enfoque de asociación, lanzamos simultáneamente un programa de bonificaciones por acciones proactivas en el ámbito de HSE. Si en 2023 el importe total de las bonificaciones rondaba los 25 mil rublos, a finales de 2024 superó los 2,7 millones de rublos. El número de empleados premiados se multiplicó por diez. No se trata de un simple aumento de los gastos, es una inversión en la cultura de seguridad que ya está dando sus frutos al reducir el número de incidentes potenciales.
La clave del éxito reside en nuestro nuevo rol de "Líder en seguridad y mentor". No "atrapamos a la gente cometiendo errores", sino que ayudamos a nuestros colegas a prevenirlos. Cuando un técnico propone por sí mismo una mejora en una instrucción, o un trabajador de mantenimiento informa de un peligro potencial antes de empezar a trabajar, ese es el principal indicador de que vamos por el buen camino.
El cambio de imagen no es una estrategia de relaciones públicas. Es una elección estratégica. Ya no somos "castigadores". Somos socios. Y nuestro recurso más valioso es la confianza y la transparencia de quienes, con sus propias manos, construyen los resultados de la empresa.