Autores:
Dmitry Mokryshev, AO Kolskaya Gorno-Metallurgicheskaya Kompaniya
Sergey Pavlov, AO Kolskaya Gorno-Metallurgicheskaya Kompaniya
¿Qué tienen en común un trabajador que propuso mejorar un cerco perimetral y un supervisor que organizó una "charla de seguridad de cinco minutos" sin formalismos? Antes, nada. Hoy los une el "BIO", un sistema que premia no el cumplimiento pasivo de las normas, sino la participación activa en la creación de un entorno seguro.
Durante décadas, el sistema de motivación en el ámbito de HSE se basó en el principio de "castigo por errores". Buscábamos culpables en lugar de problemas. ¿El resultado? Los empleados ocultaban información, temían admitir su ignorancia y los ingenieros de HSE se convertían en vigilantes. Luchábamos contra las consecuencias, no contra las causas.
El punto de inflexión llegó cuando nos dimos cuenta de que no se puede construir una cultura de seguridad proactiva utilizando métodos reactivos. Nuestra empresa desarrolló el sistema "BIO". Ahora premiamos:
Las estadísticas confirman la eficacia de este enfoque. Durante 2024, el número de empleados premiados por su proactividad en HSE se multiplicó por 15. En algunos departamentos, observamos un crecimiento mensual del 25-30% en la cantidad de iniciativas.
El análisis de los datos del sistema "BIO" durante el último período (octubre de 2024 – noviembre de 2025) demostró lo siguiente:
Solo en el último año, se registraron a través del sistema más de 500 incidentes identificados por los empleados. Entre ellos se encuentran riesgos críticos, como la falta de barandas en trabajos en altura, el colapso de estructuras y las infracciones de seguridad eléctrica y protección contra incendios. Por ejemplo, los trabajadores detectaron y reportaron peligros como:
Gracias a los reportes oportunos, se logró prevenir posibles lesiones y accidentes, y en el 65% de los casos, los riesgos se eliminaron en el menor tiempo posible.
Pero lo más importante es que cambió la mentalidad. El especialista en HSE ya no es un "vigilante y castigador", sino un "Líder en seguridad y mentor para sus colegas". Su objetivo no es sancionar, sino ayudar a liberar el potencial de cada trabajador en la creación de condiciones seguras.
Un ejemplo práctico: un operador de flotación del departamento de separación de mata notó una pequeña fuga de aceite en un mecanismo. Antes, lo habría ignorado pensando: "no es mi área de responsabilidad". Ahora, lo reportó a través de la aplicación móvil, recibió un bono tras el análisis del "BIO", y la empresa tuvo la oportunidad de prevenir un accidente grave.
El estándar de un empleado de HSE dice: "Ayuda a tus compañeros a resolver problemas de seguridad laboral". El "BIO" transformó este principio de un simple lema a un mecanismo funcional. Cuando premiamos la proactividad en lugar de castigar la pasividad, creamos un entorno donde la seguridad se convierte en el interés personal de cada individuo.
Hoy en día, el "BIO" no es solo un sistema de bonificaciones. Es una herramienta para forjar una nueva filosofía, donde se valora la contribución de cada persona a la causa común de la seguridad. Porque el objetivo de cero accidentes es el resultado no solo de la ausencia de errores, sino de miles de pequeñas acciones correctas.