Hace unos años nos enfrentamos a un problema real cuando, en pleno invierno ártico y en un largo tramo ferroviario, se produjo el descarrilamiento de varios vagones cargados de mineral.
Durante la investigación y el peritaje técnico se determinó que, en uno de los carriles que habían prestado servicio fielmente durante décadas, el metal se fracturó en la llamada «cabeza del carril» debido a la aparición de fisuras por fatiga de contacto. Para minimizar el riesgo de nuevos descarrilamientos dentro del perímetro de la Compañía, se implementó un conjunto de medidas para la inspección periódica de los carriles y los elementos de los desvíos mediante equipos de ensayos no destructivos, capaces de detectar defectos en ambos hilos de la vía férrea a lo largo de toda la longitud y sección transversal del carril mediante un control continuo a velocidades de avance de hasta 4 km/h.
Pero ¿qué es exactamente la auscultación de carriles (o detección de defectos en carriles)? Es un conjunto de métodos de ensayos no destructivos (END) que se aplican para detectar a tiempo defectos en los carriles y prevenir accidentes ferroviarios. La detección de defectos ayuda a:
En total, existen varios métodos principales para la detección de defectos en carriles:
Tras el paso del carro de auscultación y ante la sospecha de defectos en los carriles, desvíos o juntas soldadas, empleamos principalmente el detector de defectos monohilo RDM-11, cuyo software permite visualizar los resultados de la inspección en la pantalla del equipo en tiempo real, así como guardar y revisar los registros ultrasónicos (defectogramas).
Naturalmente, las inspecciones de los carriles y de los elementos de los desvíos están estrictamente reglamentadas y se llevan a cabo según cronogramas aprobados anualmente; además, en las vías vinculadas, por ejemplo, al transporte de mercancías peligrosas, así como en aquellas con una densidad de tráfico de 25 millones de toneladas brutas anuales o más, o con velocidades de circulación de 40 km/h o superiores, realizamos las inspecciones con mayor frecuencia: al menos 2 veces al año.
Los resultados de la interpretación de los registros del control ultrasónico de los carriles y de las partes metálicas de los desvíos se conservan en formato electrónico e impreso durante al menos un año.
¿Y en su empresa se aplica la detección de defectos en carriles?