La experiencia y el conocimiento que conforman la sabiduría son el resultado del aprendizaje que las personas realizan, en la mayoría de los casos, precisamente en su juventud. El resultado del conocimiento también se aplica en el proceso de aprendizaje: tras adquirir ciertos conocimientos vitales, una persona los aplica de inmediato, independientemente de su edad. Así, por ejemplo, en la novela de L. N. Tolstói "Guerra y Paz", conocemos a la joven Natasha Rostova, que era una niña despreocupada que vivía en las nubes y que, al crecer, seguía siendo igual de voluble. Solo después de ciertos acontecimientos se convirtió en una joven fuerte para quien la familia es lo primero. De este modo, en la infancia las personas no piensan en cosas serias, y solo después, tras ganar experiencia y sabiduría, priorizan valores muy distintos a los de su juventud.
Al mismo tiempo, según las estadísticas europeas, los trabajadores jóvenes de entre 15 y 29 años tienen un 50% más de probabilidades de sufrir un accidente laboral que los trabajadores de más edad. Los empleados jóvenes se lesionan con más frecuencia que otros y mantienen el riesgo de sufrir un accidente por diversas razones. Según los expertos, el alto nivel de siniestralidad entre los jóvenes se debe a la falta de experiencia, conocimientos y competencias; a menudo confían demasiado en sus capacidades físicas e ignoran los requisitos de seguridad y salud en el trabajo. Los empleados jóvenes pueden tener una visión "romántica" de los posibles riesgos. E incluso reconociendo los riesgos, a veces no toman las medidas necesarias para evitar lesiones.
Para prevenir las causas de la alta siniestralidad entre los jóvenes, hemos desarrollado una herramienta para atraer su atención hacia las cuestiones de seguridad industrial y salud ocupacional: competiciones de seguridad industrial y HSE entre trabajadores jóvenes. Al fin y al cabo, el formato competitivo siempre resulta interesante porque ofrece la oportunidad de demostrar y aplicar los conocimientos adquiridos durante el trabajo, así como de desarrollar habilidades de trabajo en equipo para resolver tareas. Las competiciones organizadas se desarrollan en dos fases: en la primera, cada miembro del equipo debe responder a tareas de tipo test; en la segunda, se evalúan las habilidades prácticas.
A los ganadores de las competiciones se les hace entrega de una copa itinerante, diplomas y una recompensa económica. Todos los participantes y organizadores de las competiciones reciben recuerdos conmemorativos. La información sobre los resultados de las competiciones se comunica a los empleados de la empresa a través de los medios de comunicación de la fábrica. Las competiciones se celebran anualmente, y el crecimiento constante del número de participantes es un claro indicador de la eficacia de esta herramienta.