El desarrollo de la cultura de seguridad lleva inevitablemente a las empresas de producción a darse cuenta de que los incentivos financieros por sí solos no son suficientes para formar un compromiso sostenible con las normas de HSE. Basándose en la pirámide de Maslow, se puede observar un patrón claro: cuando las necesidades básicas de los trabajadores están cubiertas, la necesidad social de respeto y reconocimiento pasa a primer plano. En su presentación, Ivan Drepin analiza la evolución de los programas de motivación no material utilizando el ejemplo de una gran empresa minera, mostrando cómo construir un sistema de recompensas que no solo aumente la lealtad del personal, sino que también funcione realmente para reducir las lesiones laborales.
El ponente subraya que el lanzamiento del programa debe comenzar con una evaluación objetiva del nivel actual de la cultura de seguridad. Si la empresa se encuentra en un nivel patológico y no proporciona condiciones de vida básicas o EPP de calidad, la introducción de incentivos no materiales solo causará rechazo. Si se han sentado las bases, el proceso comienza con el desarrollo de normativas y la comunicación en cascada de la información.
El problema clave en la etapa de implementación es el vacío de información. Para que el programa funcione, la información sobre él debe transmitirse de manera continua y en todas partes. La presentación examina en detalle el enfoque de la comunicación: desde el uso de la radio corporativa y pantallas hasta la instalación de vitrinas transparentes con premios reales en lugares concurridos (comedores, edificios administrativos). La visualización del objetivo final es fundamental para generar interés.
Para abarcar diferentes categorías de empleados, el ponente muestra como ejemplo la implementación de un sistema de concursos multinivel:
Cualquier iniciativa nueva se enfrenta a barreras. Ivan Drepin señala que, al principio, a los trabajadores les resultaba difícil acumular puntos para premios valiosos, lo que provocaba una caída del interés. La solución fue adaptar el "costo" de las recompensas, reduciendo el umbral de entrada. Un fuerte impulsor de la participación también fue la inclusión de productos infantiles en el catálogo: la motivación a través del cuidado de la familia (la oportunidad de ganar una tableta o un juego de construcción para un niño) demostró ser altamente efectiva.
El programa de motivación no material requiere un control constante, especialmente si el nivel de cultura de seguridad en la empresa está por debajo de 2.0 en la curva de Bradley. Sin apoyo regular, actualización de catálogos y logística oportuna de premios, la iniciativa se degrada rápidamente. El ponente señala una correlación directa entre el aumento de la participación en el programa de motivación y la mejora general del nivel de la cultura de seguridad, lo que se confirma tanto por investigaciones internas de RR. HH. como por auditorías externas.
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