Los empleados suelen percibir la formación en normas de seguridad como una formalidad. La mejor manera de implementar una cultura corporativa es empezar por temas que aporten un valor personal evidente. En su presentación, Vera Konshina analiza por qué los cursos de primeros auxilios son el punto de partida ideal. Se trata de una formación altamente interactiva que rompe las barreras entre los especialistas en HSE y los trabajadores. Al mostrar cómo las habilidades de rescate pueden ser útiles en la vida cotidiana, la empresa fomenta la lealtad: después de los primeros auxilios, los empleados están mucho más dispuestos a participar en el aprendizaje de otras normas más específicas para la ejecución segura de los trabajos.
El problema clave de la formación corporativa es la falta de instructores comprometidos. La ponente demuestra, con el ejemplo de su empresa, que para el papel de formador interno no es necesario buscar a un experto ya formado con un conocimiento perfecto de la normativa. Es mucho más importante encontrar a un empleado que tenga un deseo sincero de compartir sus conocimientos.
Para preparar a estos especialistas, se desarrolló una metodología propia de varias etapas. Esta incluye:
El público de una gran empresa es heterogéneo: oficinistas, trabajadores de almacén, ingenieros. Crear un único curso presencial para todos es ineficaz. En la presentación se analiza en detalle el enfoque para dividir los programas:
Incluso el curso de mayor calidad es inútil si la gente no asiste. Un correo estándar con la fecha y el lugar provoca la pérdida de hasta el 80 % del público, especialmente en equipos distribuidos. Para resolver este problema, se crea un chat de grupo dos semanas antes del inicio. En él se envían breves vídeos de presentación, se explica el valor del curso y se presenta al instructor. Esta preparación del público permitió aumentar la asistencia hasta el 95 %.
Durante la propia formación, los instructores utilizan experimentos fisiológicos para mantener la atención. Por ejemplo, para explicar la importancia de inclinar la cabeza de la víctima hacia atrás para abrir las vías respiratorias, se pide a los alumnos que intenten tragar saliva con la cabeza inclinada hacia atrás. La experiencia práctica consolida instantáneamente la regla teórica.
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