La construcción de una cultura de producción segura (HSE) no es solo un conjunto de lemas, sino un trabajo sistemático que requiere la participación de cada empleado. El ponente Mikhail Kovalev, representante de la empresa "Salym Petroleum", comparte su experiencia práctica en la transformación de la actitud hacia la seguridad en las instalaciones de producción. El programa HSE, lanzado en 2015, ha pasado por varias etapas de evolución, y hoy su objetivo clave es crear un entorno donde todos elijan conscientemente el trabajo seguro y estén dispuestos a intervenir en situaciones peligrosas por una preocupación sincera por sus colegas.
En la presentación se examina en detalle el fenómeno de la autoorganización: de las 25 comunidades HSE activas en el yacimiento, la mitad han sido iniciadas y están compuestas íntegramente por personal de empresas contratistas. Este es un claro indicador de que la cultura de seguridad va más allá de los requisitos formales del cliente y se convierte en una necesidad interna de los propios trabajadores.
Para hacer realidad la visión HSE, la empresa ha construido un sistema multinivel de formación y apoyo. La etapa básica es una formación transformacional para todos los nuevos empleados, destinada a cambiar los estereotipos arraigados sobre la seguridad y analizar el factor humano en los incidentes. El siguiente paso es la formación especializada para los directivos de línea (capataces, jefes de equipo), donde se analizan las acciones diarias específicas de un líder: desde la asignación correcta de tareas hasta la suspensión adecuada de trabajos peligrosos.
El ponente muestra con un ejemplo lo importante que es pasar de la teoría a la práctica. Inmediatamente después de la formación, los participantes practican sus habilidades en instalaciones de producción reales bajo la guía de mentores. La empresa cuenta con dos grupos de mentores: especialistas en gestión de riesgos en plantilla y mentores voluntarios de apoyo HSE. Una idea importante: los mentores de riesgos provienen de los departamentos de producción (perforadores, constructores), lo que garantiza un diálogo "de igual a igual" y elimina la barrera de desconfianza por parte de los equipos de trabajo.
Uno de los problemas clave en la implementación de HSE fue la incomprensión por parte de la dirección de las empresas contratistas sobre por qué sus empleados dedican tiempo a la formación y a las sesiones de seguridad. Para resolver este problema, se introdujeron las sesiones "Socios y líderes" con la participación de la alta dirección de ambas partes. El enfoque de estas reuniones se desplaza de la teoría a cuestiones prácticas y a los beneficios empresariales derivados de la mejora del nivel de seguridad.
El resultado de estas sesiones es un "acuerdo de caballeros" informal, sellado con las firmas de los directores generales. Esta herramienta de diálogo abierto permite identificar áreas de crecimiento y establecer compromisos mutuos, lo que aumenta significativamente la motivación y la participación de la dirección de los contratistas en cuestiones de HSE.
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