En una gran instalación industrial pueden trabajar al mismo tiempo decenas de empresas contratistas. Cada una tiene sus propios directivos, procedimientos internos, experiencia y nivel de madurez de la cultura de seguridad. Sin embargo, para el cliente la frontera entre trabajadores «propios» y contratistas es convencional: un suceso en la obra se convierte en un riesgo común — humano, productivo, financiero y reputacional.
Por eso, encargar los trabajos a un contratista no significa traspasarle la responsabilidad por la seguridad. Pero el control por sí solo tampoco basta. Las inspecciones a menudo registran incumplimientos aislados sin permitir ver la evolución, comparar organizaciones entre sí y entender si las medidas correctoras realmente cambian el comportamiento de las personas en obra.
Intentamos resolver este problema mediante un ranking de empresas contratistas: un sistema único de evaluación que combina las observaciones en el lugar de trabajo, las inspecciones de control y la auditoría del sistema de gestión de la seguridad laboral. En el verano de 2026 el modelo pasó un prepiloto en una mina de PJSC MMC Norilsk Nickel: en el alcance entraron 23 empresas contratistas con 36 contratos.
El modelo tradicional de control tiene varias limitaciones.
En primer lugar, las inspecciones puntuales dan una foto de la situación, pero no muestran la trayectoria. Un contratista puede cerrar una observación concreta sin cambiar el proceso que llevó al incumplimiento.
En segundo lugar, las evaluaciones de distintos inspectores son difíciles de comparar. Un especialista registra todas las desviaciones; otro, solo las que considera relevantes. Como resultado, el desenlace depende no solo del estado de los trabajos, sino también del enfoque del inspector.
En tercer lugar, el control suele terminar en un informe. Si sus resultados no se vinculan con un plan de mejora, con una devolución al responsable del contratista y con una inspección posterior, los datos nunca se convierten en una decisión de gestión.
Por último, sin un sistema único es difícil usar los indicadores de seguridad en la motivación de los contratistas y en los procedimientos de compras. Para ello la evaluación debe ser regular, transparente e igual de comprensible para todos los participantes.
El ranking se apoya en tres fuentes de datos complementarias.
1. Evaluación del jefe de obra — una revisión semanal del encargado directamente en el lugar de ejecución de los trabajos con una lista de verificación única.
2. Inspección de control y prevención — una revisión situacional de los trabajadores del contratista que se realiza una vez cada dos semanas.
3. Auditoría del sistema de gestión de la seguridad laboral — una evaluación trimestral de cómo el contratista organiza la gestión, el control y la ejecución de las medidas correctoras.
El sentido del modelo no está en sumar puntos de forma mecánica y armar una tabla de posiciones. El ranking pone en marcha un ciclo de gestión que se repite:
observación → registro del resultado → conversación con el contratista → plan de medidas correctoras → inspección de seguimiento → actualización del ranking.
Este enfoque permite ver no solo la posición actual del contratista, sino también su capacidad de cambiar. Para la gestión del riesgo, la evolución a veces importa más que la puntuación absoluta: una evaluación inicial baja con una mejora sostenida habla de un sistema de cambios que funciona, mientras que un resultado establemente alto exige comprobar su objetividad y su solidez.
Durante el prepiloto se planificaron 372 evaluaciones de jefes de obra y se realizaron 324 — el 87% del plan. En 238 casos el trabajo recibió una evaluación satisfactoria y en 17, insatisfactoria. Si se excluyen los casos en los que el contratista de hecho no ejecutaba trabajos en el momento de la inspección, la proporción de evaluaciones satisfactorias fue del 93%.
En las auditorías de sistema se completaron 39 de las 43 inspecciones previstas, es decir, el 91%. De ellas, 30 terminaron con resultado satisfactorio y nueve, insatisfactorio. Fueron precisamente las auditorías las que ayudaron a ver que los incumplimientos aislados en obra suelen estar ligados a carencias de gestión más profundas: control interno insuficiente, escasa motivación de los responsables, ausencia de estadísticas sobre los trabajadores y de análisis de los incumplimientos repetidos.
El resultado más revelador fue la evolución de las auditorías repetidas. Entre los 12 contratistas con resultados comparables, 11 mejoraron su evaluación. La puntuación mediana subió de 73 a 91. En una de las organizaciones la trayectoria fue de 0 → 26 → 60 → 89 puntos. Estos datos todavía no demuestran una relación causa-efecto directa, pero dan una señal fuerte: la devolución regular, el plan de acciones correctoras y la reevaluación pueden sostener cambios visibles.
Las inspecciones de control y prevención mostraron que el sistema no se limita a observar. Frente a un plan de 104 inspecciones se registraron 19 incumplimientos, se levantaron nueve actas y en cuatro casos se detuvieron los trabajos. Este es un principio importante: el ranking no sustituye el derecho a intervenir de inmediato cuando el riesgo es grave.
Los temas recurrentes fueron bastante prácticos: la emisión de permisos de trabajo, el respeto de la secuencia segura de operaciones, el uso de herramienta certificada y de detectores de gas, el empleo de equipos de protección individual, la seguridad de los trabajos en altura y el conocimiento de las reglas clave de seguridad.
El resultado más significativo del prepiloto no lo veo en el ranking en sí, sino en el cambio de la calidad del diálogo. El contacto regular con los primeros directivos de las empresas contratistas y con los encargados permitió discutir antes los incumplimientos, acordar medidas correctoras y volver sobre ellas en la inspección de seguimiento.
El contratista obtiene una imagen clara: qué criterios se aplican, dónde exactamente surgió la desviación, qué hay que cambiar y cómo se evaluará el resultado. El cliente, a su vez, no ve un conjunto de observaciones inconexas, sino la historia del trabajo de esa organización con los riesgos.
Esto lleva la relación de la lógica de «inspector — inspeccionado» a un modelo más maduro de responsabilidad compartida. La exigencia no disminuye, pero se vuelve previsible y demostrable.
El prepiloto también reveló limitaciones que conviene eliminar antes de ampliar el sistema.
Primera: la calibración de los inspectores. Una baja proporción de incumplimientos detectados no siempre significa un alto nivel de seguridad. En uno de los conjuntos de datos, cinco inspectores realizaron 93 revisiones y no registraron ni una sola desviación, mientras que en toda la muestra los incumplimientos aparecían en torno al 14% de las inspecciones. No es una prueba de mal trabajo de personas concretas, pero sí una señal seria para verificar la uniformidad de los enfoques. Hacen falta formación, visitas conjuntas y una comparación regular de las evaluaciones.
Segunda: la automatización. La recogida manual de datos sirve para un prepiloto, pero al escalar genera trabajo innecesario y riesgo de errores. El entorno digital debe garantizar catálogos únicos, el registro de los datos primarios, el control de plazos, el cálculo del ranking y una analítica transparente sobre la evolución y los incumplimientos repetidos.
Tercera: la implicación. Completaron la formación 72 personas frente a un plan de 95, y la asistencia a los nueve encuentros regulares con los contratistas fue del 79%. Ni siquiera una buena metodología funciona sin disciplina de participación. Por eso la presencia de los directivos, la formación y el cumplimiento de los planes de medidas correctoras deben pasar a formar parte de la responsabilidad de gestión.
La experiencia del prepiloto permite formular varios principios prácticos.
1. No empiece por una puntuación integral, sino por un diccionario común de criterios y un objetivo claro de la evaluación.
2. Combine la revisión del comportamiento en obra con la auditoría del sistema de gestión del contratista.
3. Evalúe no solo el estado actual, sino también la evolución tras las acciones correctoras.
4. Calibre a quienes realizan las inspecciones: la comparabilidad de los datos importa más que la cantidad de listas de verificación rellenadas.
5. No convierta el ranking en un instrumento exclusivamente sancionador. Debe mostrar al contratista un camino de mejora y reconocer el progreso sostenido.
6. Vincule los resultados con decisiones reales: planes de desarrollo, motivación, condiciones de la colaboración futura y procedimientos de compras.
Un ranking de empresas contratistas no es una forma más de control ni una competición por un puesto en la tabla. Su valor aparece cuando los datos ayudan a ver antes el riesgo, a discutirlo en concreto con el contratista, a comprobar el resultado de los cambios y a tomar una decisión fundamentada.
En última instancia, la madurez de un sistema así no se mide por el número de inspecciones ni siquiera por la puntuación media. El criterio principal es si la ejecución segura de los trabajos se convierte en una práctica común y estable para todos los que están en la obra.
Comentarios 1
Однако, как и у любого инструмента ОТ и ПБ, есть опасность скатывания в формализм.
Очень часто проверки, отчеты и рейтинги «для галочки» — это прямые симптомы сопротивления и саботажа. Такое поведение на стороне предприятия-заказчика обычно мгновенно считывается подрядчиками и ориентирует их на аналогичные действия.
В этом случае о самооценке подрядчиков и других весьма полезных вещах, о которых Вы говорите, можно забыть. А ответственность за результативность программы целиком ляжет на плечи Службы ОТ и ПБ.
Через некоторое время непременно последуют жалобы:
В итоге отличная идея и детально продуманный инструмент рискуют остаться только на бумаге. Постоянной "калибровкой" процесса или обучением персонала здесь не обойтись.
Хорошая новость: у нас есть проверенное лечение от этой напасти.
Программу управления безопасностью подрядных работ (как и любую другую программу управления) нужно внедрять в правильный момент: по готовности и в рамках единой, последовательно реализуемой стратегии ОТ и ПБ.