La gestión de riesgos es un componente fundamental en la organización del trabajo en las empresas. La metodología de evaluación de riesgos laborales ayuda, por su propia naturaleza, a organizar la evaluación de riesgos en la ejecución y finalización de otras operaciones operativas. Por ejemplo, la aplicación de una estrategia basada en el riesgo permite clasificar los equipos según su importancia crítica mediante el análisis de riesgos y sus consecuencias; es decir, identificar los equipos esenciales para la operación que requieren un enfoque riguroso para asegurar su funcionamiento y mantenimiento.
Durante la operación de los equipos, el estudio de las circunstancias y causas de las fallas y los errores del personal permite evitar fenómenos negativos de manera significativa. El objetivo es extraer lecciones aprendidas que permitan adoptar todas las medidas necesarias y suficientes para evitar su repetición en el futuro.
En cuanto a las operaciones de reparación, hoy en día la calidad del mantenimiento es también uno de los pilares de la fiabilidad operativa de los equipos.
Uno de los riesgos más graves y difíciles de predecir son los errores del personal. En este punto, es posible y necesario sistematizar todos los errores — desde pequeñas omisiones hasta fallas graves — en una base de datos unificada para comprender tanto las causas psicológicas como las deficiencias en la capacitación, u otros factores. Dicha base de datos permitirá prever las posibles consecuencias de las acciones incorrectas del personal, determinando si pueden ser críticas o no.
Para el éxito de las labores, siempre es necesario definir el nivel de competencia requerido, los requisitos de antigüedad, cualificación, experiencia e incluso edad. La experiencia es un factor clave. Ante la falta de ella, las pasantías son un método de formación muy eficaz, durante el cual se desarrollan habilidades prácticas para la ejecución correcta y segura del trabajo. Las pasantías, como formación práctica, pueden organizarse internamente para mantener la cualificación, utilizando centros de entrenamiento, maquetas o incluso equipos fuera de servicio, priorizando los trabajos de alto riesgo.
Actualmente, el método de formación mediante programas de realidad virtual (VR) se está desarrollando con éxito. Es costoso, pero eficaz.
Un aspecto fundamental de la formación práctica es proporcionar habilidades en métodos de autocontrol: la corrección y seguridad en la ejecución de las tareas, la secuencia de los trabajos, la evaluación de la integridad de las tareas y la capacidad de valorar el éxito del trabajo realizado en cada etapa.
Es posible y necesario enseñar esto al trabajador. Al aprender técnicas de patinaje, natación o conducción, todos buscan un buen instructor. Para asegurar la adquisición de habilidades sólidas en la ejecución correcta del trabajo, se requiere un buen mentor. La selección, cualificación y experiencia del personal son componentes esenciales de la seguridad durante las operaciones.
Un método sencillo y accesible para enseñar tecnología y hábitos de comportamiento seguro dentro de la organización es la formación por brigadas en maquetas o centros de entrenamiento, donde cada participante evalúa la corrección de las acciones o los errores cometidos durante las prácticas. Para asegurar la visibilidad, basta con organizar una grabación de video y una revisión conjunta del material al finalizar la parte práctica. La visualización de los videos bajo la guía de un mentor y el análisis de cada paso revelan tanto las debilidades como las fortalezas. Además, el material audiovisual permite identificar a trabajadores con pensamiento creativo, capacidad de autoanálisis y liderazgo, quienes pueden ser considerados para futuros planes de desarrollo y crecimiento profesional.
Un personal experimentado y capacitado es la garantía del éxito y la fiabilidad de la empresa. Fiabilidad significa seguridad.