La gestión de riesgos laborales a escala de grandes empresas industriales requiere la transición de la documentación formal al trabajo práctico diario. En el seminario web, Elena Zaitseva, jefa del departamento de control de condiciones laborales del consorcio Rosenergoatom, analiza la arquitectura de un sistema que abarca a 64.000 empleados y muestra cómo integrar la evaluación de riesgos en los procesos de producción rutinarios.
La ponente examina en detalle un modelo de dos niveles: una evaluación primaria que forma el registro básico de peligros con la participación de organizaciones expertas, y una evaluación operativa de los riesgos de lesiones. El nivel operativo incluye procedimientos diarios: control administrativo y público, inspecciones de áreas de reparación, y registro de actos inseguros y microlesiones. Este enfoque permite mantener los datos actualizados y responder de manera oportuna a los cambios en el entorno de producción.
El cambio en la actitud de los trabajadores hacia la seguridad comienza con el compromiso de la dirección. Para apoyar las prácticas de liderazgo, se han desarrollado herramientas diferenciadas: guías para la alta dirección, algoritmos de respuesta para los jefes de departamento y matrices detalladas para el personal de línea. Esto crea un estándar de acción unificado: por ejemplo, al identificar un riesgo alto, el algoritmo prescribe inequívocamente la suspensión de los trabajos.
Para el personal de línea se han implementado pasaportes de zonas de peligro (mapas de factores de riesgo). Es una herramienta visual que se coloca directamente en el lugar de trabajo. La brigada ve inmediatamente la ubicación de los peligros, los equipos de protección individual requeridos y las rutas de movimiento seguras. En los mapas también se registran las medidas para gestionar cada riesgo específico, lo que elimina la doble interpretación de los requisitos de seguridad.
Garantizar la seguridad de los contratistas requiere su profunda integración en el sistema corporativo de gestión de riesgos. La presentación muestra un algoritmo de interacción en el que el cliente transfiere a la empresa contratista una base de datos consolidada sobre los riesgos primarios y operativos del sitio. El contratista superpone a esta base los riesgos específicos de sus profesiones y forma un plan de acción unificado.
Para el control in situ se utiliza el «Pasaporte de trabajo», un documento plastificado en formato A3. En él se registra la composición de la brigada, los peligros locales, los EPI necesarios y las notas sobre las instrucciones específicas. En el reverso hay una lista de verificación para el supervisor del trabajo, que ayuda a adaptar la instrucción a las condiciones actuales (por ejemplo, cambios en los factores climáticos). La implementación de las medidas se verifica a través de un control de tres etapas antes de admitir a la brigada en la instalación.
A pesar de la estructura a gran escala (más de 1100 delegados de prevención de riesgos laborales), el análisis mostró que solo alrededor del 35% funciona activamente. Para resolver este problema, se desarrolló un nuevo modelo de motivación y evaluación. La introducción de criterios de desempeño unificados y transparentes y la participación de los delegados como expertos y miembros del jurado en proyectos corporativos (por ejemplo, el maratón «Caza de riesgos») permitieron elevar su estatus y compromiso sin utilizar incentivos exclusivamente materiales.
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