Garantizar la seguridad en la producción y el transporte es imposible sin un control de calidad del estado de salud de los empleados. El enfoque tradicional de los exámenes médicos previos al viaje y al turno a menudo se reduce a una formalidad: un solo paramédico es físicamente incapaz de examinar adecuadamente a cientos de trabajadores durante el corto tiempo del cambio de turno. Como resultado, surgen colas y la calidad del examen disminuye. El subdirector de seguridad en el transporte de la empresa Highland Gold, Alexander Balukhta, comparte su experiencia práctica en la solución de este problema mediante la implementación de sistemas electrónicos de exámenes médicos.
El ponente analiza una situación familiar para muchas empresas: el centro de salud cumple con todos los requisitos legales, cuenta con licencias y equipos, pero no existe un control real del estado de los trabajadores. Con un tiempo estándar para un examen de calidad de al menos tres minutos y medio por persona, la capacidad de un centro de salud tradicional es críticamente baja. Esto crea riesgos de admitir al trabajo a personas en estado de fatiga, intoxicación por alcohol o drogas, así como con desviaciones peligrosas en su estado de salud, por ejemplo, con presión arterial alta.
Ante la necesidad de mejorar la calidad de los exámenes médicos, la dirección de la empresa consideró varias opciones. Dejar todo como estaba significaba asumir los riesgos de accidentes y multas. Aumentar la plantilla de trabajadores médicos para garantizar la calidad adecuada de los exámenes habría requerido importantes costes financieros (solo el fondo de salarios habría ascendido a unos 6 millones de rublos). La tercera opción, la automatización gradual del proceso, resultó ser la más eficaz.
En la presentación se examinan en detalle los criterios para seleccionar equipos para exámenes médicos automatizados:
La implementación de cualquier innovación a menudo se enfrenta a la resistencia del equipo. El ponente muestra, con el ejemplo de un sitio piloto en el territorio de Zabaikalie, cómo la empresa superó el sabotaje y el vandalismo. Sorprendentemente, los principales opositores a las innovaciones al principio fueron los propios trabajadores médicos, acostumbrados a las viejas costumbres. Se requirió un trabajo explicativo a gran escala, reuniones personales con los equipos e incluso el despido de algunos empleados que se negaban categóricamente a aceptar las nuevas reglas.
Una etapa importante fue la integración del sistema de exámenes médicos electrónicos con otros procesos de la empresa:
El estricto control de la presión arterial (el umbral de admisión se fijó en 140/90) reveló problemas de salud en muchos trabajadores que ellos mismos desconocían. La empresa no despidió masivamente a estos empleados, sino que formó grupos de riesgo. Se recomendó a los trabajadores someterse a un examen en profundidad y se les prescribió un tratamiento. Al estabilizar la presión con medicamentos, continúan trabajando.
El principal resultado de la implementación del sistema es que, en 17 meses, la empresa no ha registrado ni un solo caso de evacuación médica por infarto o accidente cerebrovascular relacionado con la presión arterial alta, ni un solo accidente de tráfico debido al estado de salud de los conductores.
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