Durante mucho tiempo, en la industria nuclear rusa el concepto de seguridad se reducía principalmente a la seguridad laboral y a las normas de comportamiento del trabajador individual. Sin embargo, la entrada en los mercados internacionales y la participación en proyectos europeos, como la construcción de la central nuclear de Hanhikivi-1 en Finlandia, cambiaron radicalmente este enfoque. El ponente analiza cómo, desde 2015, la industria comenzó la transición de la seguridad individual a una cultura organizativa integral que cumple con los estrictos requisitos del OIEA y de los organismos reguladores europeos.
En la presentación se examina en detalle el enfoque híbrido de la seguridad en Rusia, que, a diferencia de los estándares internacionales (donde la seguridad es solo nuclear y radiológica), incluye también la seguridad ambiental, contra incendios, industrial y de la información. Esto exige a las organizaciones no solo el cumplimiento de las instrucciones, sino la formación de una sólida cultura de seguridad en todas las etapas del ciclo de vida de la instalación, desde el diseño hasta el desmantelamiento.
La implementación de nuevos requisitos se enfrenta inevitablemente a la resistencia del personal. El ponente muestra, utilizando el ejemplo de la fórmula de cambio de Beckhard, cómo la insatisfacción con la situación actual, la visión de un futuro seguro y los primeros pasos claros deben superar la resistencia al cambio. Una herramienta importante aquí es el liderazgo: la capacidad de los directivos para motivar, guiar y corregir el comportamiento de los empleados, demostrando un compromiso personal con la seguridad.
Las organizaciones pasan por varias etapas de desarrollo de la cultura de seguridad: desde el nivel reactivo (seguridad instintiva, cumplimiento formal) pasando por el dependiente (supervisión estricta, disciplina) hasta el independiente (responsabilidad personal, autocontrol) y, en el escenario ideal, al interdependiente (trabajo en equipo, cuidado de los compañeros). La transición a los niveles superiores requiere un cambio en las tácticas de gestión: del control externo y las sanciones a la persuasión, la delegación de autoridad y la estimulación de la autoevaluación.
El accidente en la central nuclear de Fukushima demostró claramente la importancia crítica de la cultura de seguridad. El ponente cita el ejemplo de la planta de Daini, donde gracias a un liderazgo fuerte y al cumplimiento de los principios de prioridad de la vida, trabajo en equipo y comunicación efectiva, se logró prevenir una catástrofe, a diferencia de la planta de Daiichi.
Para desarrollar la cultura de seguridad en la práctica, se utilizan diversas herramientas: canales de retroalimentación anónimos, sistemas automatizados de control de calidad, auditorías periódicas y autoevaluación. La creación de una atmósfera de confianza e intolerancia hacia las infracciones, así como el rechazo a ocultar los errores, son factores clave para una transformación exitosa.
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