A partir del 1 de septiembre de 2024, se han producido cambios históricos en la legislación rusa: entró en vigor la orden del Ministerio de Salud n.º 220n, que autorizó oficialmente el uso de desfibriladores externos automáticos (DEA) por parte de testigos al prestar primeros auxilios. Esto abre nuevas oportunidades para salvar vidas en los lugares de producción y en las oficinas, pero no basta con comprar el equipo. Las expertas de la empresa «ARIBRIS», Marina Osanova y Ekaterina Moreyna, analizan en detalle cómo construir un sistema completo de desfibrilación de acceso público que realmente funcione en una situación crítica.
Cada año en Rusia, alrededor de 350 mil personas mueren por paro cardíaco súbito, y el 80% de los casos ocurren fuera de las instituciones médicas: en casa, en la calle o en el lugar de trabajo. En la presentación se destaca que en la fibrilación ventricular cada segundo cuenta: la ventana crítica para reiniciar el corazón con éxito es de solo 3 a 5 minutos. Si se aplica un desfibrilador en este intervalo de tiempo, las posibilidades de supervivencia aumentan hasta un 75%.
Es por eso que el concepto de la «cadena de supervivencia» requiere un enfoque sistémico. La colocación de los dispositivos debe ir acompañada de una comprensión clara de quién, cómo y cuándo los utilizará antes de la llegada de la ambulancia.
Los ponentes muestran con el ejemplo de un DEA moderno que el uso del dispositivo no requiere formación médica. El dispositivo analiza de forma independiente el ritmo cardíaco y toma la decisión sobre la necesidad de una descarga. La tarea clave del socorrista es encender el aparato y seguir estrictamente las indicaciones de voz.
Los modelos modernos están equipados con sensores de control de calidad de la reanimación cardiopulmonar (RCP). Corrigen las acciones de la persona en tiempo real, indicando la profundidad y frecuencia necesarias de las compresiones. Esto elimina la barrera psicológica y minimiza el riesgo de error en una situación de estrés.
La creación de una infraestructura funcional requiere pasos secuenciales, que los ponentes combinan en un único algoritmo:
En la práctica mundial, los sistemas de desfibrilación de acceso público han funcionado con éxito durante décadas. En los Países Bajos, por ejemplo, una red de 24 mil DEA está integrada con una aplicación móvil para 245 mil voluntarios capacitados, lo que permitió aumentar la tasa de supervivencia en caso de paro cardíaco del 9% al 25%.
En Rusia, este camino apenas comienza, pero ya hay casos de éxito. La presentación examina en detalle el proyecto piloto de una gran empresa metalúrgica: se instalaron más de 300 aparatos, se capacitó a más de 8000 trabajadores y se prepararon instructores internos. El resultado principal de este trabajo a gran escala son vidas reales salvadas de empleados que regresaron a sus familias y a su trabajo.
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