La gestión de la seguridad operativa en empresas con altos niveles de riesgo requiere una transición de medidas reactivas a un control proactivo. La base de esta transición radica en la capacidad de centrarse en lo esencial, sin dispersar recursos en factores de menor importancia. La presentación de Alexander Valiev (Sibkor) se centra en la experiencia práctica de transformar el control operativo a través del prisma de la gestión de riesgos críticos: aquellos cuya materialización puede derivar en consecuencias catastróficas, incluidos accidentes grupales y desastres ambientales.
Basándose en los principios de la norma ISO 14001, la empresa identificó 13 riesgos críticos para la producción minera. Es notable que los criterios seleccionados correlacionan totalmente con el análisis oficial de las causas de lesiones mortales de Rostekhnadzor, lo que confirma la objetividad del vector de trabajo elegido.
Para gestionar los riesgos seleccionados, se aplicó la metodología clásica "corbata de lazo" (Bow-Tie). En el centro del modelo se sitúa el riesgo en sí; a la izquierda se registran los factores de su origen y a la derecha, las consecuencias potenciales. A partir de las barreras de seguridad establecidas, se desarrollaron listas de verificación para realizar inspecciones periódicas en los puestos de trabajo.
Sin embargo, la primera etapa de implementación reveló deficiencias significativas del enfoque clásico. La entrega de listas de verificación impresas en la producción llevó a realizar inspecciones formales sin posibilidad de recopilar y analizar datos de manera operativa. La falta de un entorno digital unificado hacía que el proceso fuera engorroso: el especialista debía bajar a las minas con papel y, tras regresar a la superficie, transferir manualmente la información a sistemas de análisis dispersos y libros de órdenes obsoletos.
La solución al problema fue una profunda digitalización del proceso. El ponente analiza en detalle la arquitectura del nuevo enfoque, donde el papel clave lo desempeñan el sistema analítico Insight (para la visualización de datos en formato de paneles) y el sistema de gestión operativa Altan. La tarea principal no era crear un único sistema maestro aislado, sino garantizar un intercambio de datos fluido entre los productos de TI existentes.
La integración configurada permitió automatizar todo el ciclo: desde la asignación de recorridos según listas de verificación hasta el control del registro de resultados y la generación automática de órdenes de trabajo.
La implementación práctica del control operativo ahora se basa en el uso de dispositivos móviles a prueba de explosiones. Gracias al despliegue de una red Wi-Fi y un sistema de posicionamiento en las minas, el proceso de gestión de riesgos ocurre en tiempo real.
El trabajador se autentica en el sistema, recibe las rutas asignadas y las listas de verificación. La interfaz de la aplicación móvil permite registrar el estado de las barreras de seguridad directamente en el lugar. En caso de detectar una barrera inoperativa, el empleado puede dejar un comentario detallado, incluso utilizando la función de entrada de voz, que transforma automáticamente el habla en texto.
El resultado más importante de la automatización fue la eliminación de la burocracia en papel. El sistema permite generar infracciones y órdenes de trabajo para su resolución para el siguiente turno directamente desde la mina. Además, se ha implementado un algoritmo de respuesta proactiva: si se registran infracciones idénticas regularmente en la misma zona, el sistema propone automáticamente cambiar el estado de la ubicación a "situación operativa peligrosa", atrayendo atención adicional de la dirección. Esto involucra directamente al personal técnico y de ingeniería en el proceso de gestión de riesgos y hace que el control operativo sea verdaderamente transparente.
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