Ya en la década de 1880, el científico alemán Hermann Ebbinghaus realizó experimentos sobre su propia memoria durante muchos años; por ejemplo, memorizaba sílabas sin sentido y, como resultado de sus investigaciones, concluyó que, tras la primera repetición impecable de una serie de tales sílabas, el olvido se produce muy rápidamente al principio. En la primera hora se olvida hasta el 60 % de toda la información recibida, y 10 horas después de la memorización, solo queda en la memoria el 35 % de lo aprendido. A partir de ahí, el proceso de olvido es más lento y, al cabo de 6 días, queda en la memoria aproximadamente el 20 % del número total de sílabas aprendidas inicialmente, permaneciendo la misma cantidad un mes después. Ebbinghaus registró los resultados de sus observaciones en un gráfico que se conoció como la «curva del olvido». Posteriormente, George Miller, uno de los fundadores de la psicología cognitiva, describió en su trabajo científico de 1956 «El mágico número siete, más o menos dos» un patrón que descubrió, según el cual una persona retiene en la memoria una media de siete bloques (más o menos dos) de elementos de información simultáneamente. Estos trabajos fueron los primeros precursores de la tendencia actualmente popular: el microaprendizaje.
El microaprendizaje es un enfoque en el que el alumno recibe nueva información en pequeñas dosis y luego la repite con regularidad. El objetivo principal del microaprendizaje es mantener continuamente actualizados los conocimientos sobre los métodos de trabajo seguros. En nuestra empresa, este enfoque se implementa a través de capacitaciones diarias antes de cada turno, que representan el concepto de estudiar un conocimiento en pequeñas «porciones» durante un corto período de tiempo. Este enfoque permite recordar constantemente a los trabajadores las normas de seguridad y el hecho de que su trabajo está relacionado con instalaciones de producción peligrosas, además de construir día tras día una base sólida de conocimientos que se actualizan y refuerzan continuamente. El procedimiento de capacitación es una de las herramientas para mejorar la cultura de seguridad en la empresa.
Actualmente, los empleados de la empresa realizan una capacitación electrónica antes de cada turno en forma de una breve prueba. El test consta de cinco preguntas generadas automáticamente por el programa. Las preguntas se elaboran en base a las instrucciones de trabajo. El trabajador tarda unos 10 minutos en completar la capacitación. Al finalizar, el empleado ve el resultado de la prueba. Tras responder correctamente a las cinco preguntas, el sistema registra la capacitación como completada; si hay respuestas incorrectas, ofrece una breve pista y propone repetir la capacitación. Tras estudiar los requisitos de la instrucción para la respuesta incorrecta, el trabajador vuelve a realizar la prueba sobre esa pregunta. La capacitación finaliza automáticamente cuando no quedan preguntas respondidas erróneamente. Basándose en los resultados de las pruebas, el sistema genera datos estadísticos sobre los trabajadores, que pueden ser supervisados por el jefe del trabajador o por un especialista en HSE.
Consideramos que los principales resultados de la implementación de la capacitación previa al turno son el mantenimiento de los conocimientos de los trabajadores actualizados mediante la repetición periódica del material en pequeñas dosis y el aumento de la eficacia de la formación de los empleados en materia de seguridad industrial y HSE.