La gestión de la seguridad de las empresas contratistas sigue siendo una de las áreas más complejas para las empresas industriales. El modelo histórico, en el que el control de los contratistas recae completamente sobre los hombros de los especialistas de HSE, demuestra su ineficacia. Con un gran volumen de trabajo, las inspecciones poco frecuentes (no más de una vez al mes) convierten la gestión de riesgos en un registro de infracciones a posteriori. En su presentación, Ilya Zabugin analiza en detalle por qué la presión administrativa no cambia el comportamiento de los trabajadores y muestra cómo la transición de una supervisión estricta a una interacción colaborativa permite reducir drásticamente la tasa de lesiones.
Al darse cuenta de que la seguridad no puede depender de la «suerte» con un turno específico del contratista, la empresa cambió por completo su enfoque. En lugar de aumentar las sanciones, se introdujo un sistema de tutoría. A cada empresa contratista se le asigna un gerente de línea en funciones (por ejemplo, el gerente de la fábrica) en cuyo territorio se realiza el trabajo.
Para gestionar la situación en tiempo real, el ponente muestra como ejemplo el uso de una celda administrativa digital: un panel de control unificado (dashboard). En él se acumulan los indicadores clave de producción, incluida la tasa de frecuencia de lesiones (LTIFR/TRIFR), el número de días sin incidentes y el estado de resolución de infracciones. Los datos se actualizan dos veces al día, lo que permite a todos los participantes del proceso, incluidos los propios contratistas, ver una imagen objetiva y reaccionar rápidamente a las desviaciones.
Un factor importante para la implementación exitosa fue el sistema de motivación. La superación de la resistencia inicial de los gerentes, que recibieron una carga de trabajo adicional, se logró vinculando el cumplimiento de las obligaciones personales de seguridad a la bonificación final. El sistema se basa en la conciencia y la participación, y no en el miedo al castigo, aunque para los infractores reincidentes se prevé una calificación y la elevación de los problemas al nivel del director gerente.
En dos años de funcionamiento del sistema de tutoría, la tasa de frecuencia de lesiones en la empresa disminuyó en un 53%, y las lesiones entre los contratistas se redujeron a la mitad. Un resultado revelador fue el cambio de actitud de las propias empresas contratistas: desapareció el ocultamiento de microlesiones, los contratistas comenzaron a iniciar de forma independiente inspecciones conjuntas y a proponer mejoras técnicas, como la implementación de sistemas «Antisueño» y la demarcación luminosa de zonas de peligro.
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