El problema de la distorsión de la información sobre los riesgos técnicos y de producción al transmitirse de abajo hacia arriba sigue siendo uno de los principales desafíos para las grandes empresas industriales. Según las investigaciones presentadas por el moderador de la sesión, Dmitry Chernov, en el 87% de los casos el personal operativo no informa a sus superiores sobre los problemas reales en el lugar de trabajo. La causa no radica solo en los empleados de línea, sino también en la postura de la alta dirección, que a menudo se encuentra bajo la presión de los objetivos financieros a corto plazo establecidos por los accionistas.
A menudo, los altos directivos son reacios a transmitir información sobre riesgos críticos a los propietarios. Revelar problemas de larga data requiere inversiones significativas y puede percibirse como un signo de incompetencia, lo que representa una amenaza directa para la carrera del directivo. A su vez, los propietarios de negocios a menudo esperan que los gerentes contratados resuelvan los problemas por sí mismos, sin involucrarlos en detalles operativos ni costos adicionales.
Sin embargo, la situación está cambiando. La entrada en vigor de nuevos requisitos legales (en particular, las enmiendas a la ley 116-FZ) obliga a las organizaciones a proporcionar los resultados de las auditorías de los sistemas de gestión de seguridad industrial directamente a los fundadores y a los órganos de gestión colegiados. Esto significa que los propietarios ya no pueden distanciarse de los riesgos técnicos y de producción: en caso de accidente, su desconocimiento no los eximirá de responsabilidad, que puede llegar a ser penal según el artículo 201 del Código Penal de la Federación de Rusia (abuso de autoridad).
Para establecer un diálogo constructivo entre el director general y los accionistas, es necesario pasar de discusiones emocionales al lenguaje de los números. En la presentación se examina en detalle un enfoque en el que el nivel de control sobre los riesgos críticos se evalúa de manera tan objetiva como los indicadores financieros. El uso de datos de sistemas automatizados (por ejemplo, sistemas de posicionamiento del personal o analizadores de gases) permite eliminar el factor humano y proporcionar a los niveles superiores una imagen fiable del estado de las barreras de seguridad.
Para el trabajo sistemático con esta información, los ponentes recomiendan estructurar el trabajo de los comités especializados. La escalada de problemas debe ocurrir por etapas: desde el análisis de microlesiones a nivel de taller hasta la presentación de cuestiones no resueltas sobre la financiación de riesgos críticos a nivel del Consejo de Administración.
El factor clave de la transformación es un cambio de paradigma: la gestión de riesgos debe convertirse en una tarea de las unidades de negocio, y no exclusivamente del departamento de HSE. La evolución de la actitud de los propietarios hacia los activos también juega un papel importante. Los propietarios modernos de grandes empresas piensan cada vez más en términos de sostenibilidad a largo plazo. En condiciones en las que la restauración de la infraestructura crítica después de un accidente requiere costos colosales, las inversiones preventivas en seguridad se vuelven económicamente justificadas. Cuando el propietario establece un horizonte de planificación a largo plazo y percibe la seguridad como la "inmunidad de la empresa", la alta dirección recibe el apoyo necesario para discutir abiertamente los problemas.
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