El negocio moderno se involucra activamente en la agenda de desarrollo sostenible (ESG). La presentación examina en detalle el enfoque del gran holding de inversiones AFK Sistema, cuyo portafolio incluye empresas de más de 15 sectores (MTS, Ozon, Segezha, Sitronics, etc.). El ponente analiza cómo un inversor responsable establece directrices para activos de diferente escala y nivel de madurez, con el objetivo de llevarlos a altos estándares de gestión del desarrollo sostenible.
Las áreas clave de la estrategia incluyen el bienestar de los empleados y clientes, la calidad del producto, así como la creación de un entorno inteligente y seguro. Las empresas del holding auditan las prácticas de HSE y desarrollan estrategias de desarrollo para varios años. Por ejemplo, el desarrollador Etalon utiliza tecnologías de modelado digital para rastrear el progreso de la construcción y la ubicación de los empleados, lo que permite prevenir situaciones peligrosas y formar su propio índice de seguridad.
ESG no es solo gestión de riesgos, sino también nuevas oportunidades. Las empresas de alta tecnología del holding desarrollan soluciones para la producción inteligente utilizando inteligencia artificial e Internet de las cosas. La implementación de sistemas inteligentes de seguridad contra incendios, sensores para EPP y monitoreo de video inteligente permite automatizar el control del cumplimiento de las normas de seguridad.
Estos sistemas son capaces de analizar de forma autónoma la presencia de personas en zonas de peligro, el uso correcto de los EPP y el estado de los equipos. Este enfoque no solo previene incidentes, sino que también proporciona a los especialistas en HSE una gran cantidad de datos para mejorar las prácticas y gestionar los procesos de manera más eficiente.
En los últimos años, el enfoque de la agenda de desarrollo sostenible se ha desplazado de la ecología a los aspectos sociales. El ponente muestra, utilizando el ejemplo de los años de pandemia, cómo se ha transformado la percepción de los empleados. Las empresas se han convertido en la institución con el nivel más alto de confianza, superando a las agencias gubernamentales y ONG. Esto impone una responsabilidad adicional al empleador.
Las empresas comienzan a percibir al empleado no solo como un conjunto de habilidades, sino como una persona de la que depende la adaptabilidad de todo el negocio. Satisfacer las necesidades de seguridad psicológica, ayudar en la adaptación, enseñar educación financiera y manejar el estrés: todo esto se convierte en parte de la cultura corporativa. Los estudios confirman que tales inversiones en capital humano aumentan significativamente la productividad y la lealtad.
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