La gestión de la seguridad industrial en grandes holdings con decenas de filiales es una tarea compleja. El diferente nivel de desarrollo tecnológico y de cultura de seguridad de los activos requiere un enfoque unificado pero flexible. En su presentación, Vladimir Efimov, director del programa de gestión de riesgos HSE de PJSC Gazprom Neft, analiza cómo la empresa pasó de los métodos clásicos a la gestión digital de riesgos.
El análisis tradicional de la pirámide de incidentes demostró su ineficacia al examinarlo detalladamente. El ponente muestra el ejemplo de una caída desde altura: las estadísticas generales no permitían predecir un incidente específico, como el colapso de un andamio. El intento de gestionar toda un área de riesgo resultó ser una ilusión. La solución fue la transición a la gestión a través de escenarios específicos de materialización de riesgos. La comunidad de expertos de la empresa formó 140 de estos escenarios, vinculándolos tanto a datos reactivos (incidentes) como proactivos (infracciones, estado de las barreras). Esto permitió centrar los esfuerzos de gestión en las amenazas actuales.
Para analizar los riesgos seleccionados, la empresa implementó el método Bow-Tie (Corbata de moño), desarrollando su propia solución de TI. El ponente examina en detalle este proceso utilizando el ejemplo de un accidente de tráfico. El método permite visualizar las causas (factores de riesgo) y las consecuencias, y lo más importante: determinar las barreras proactivas (preventivas) y reactivas (mitigadoras).
Dado que es imposible implementar todas las barreras simultáneamente, se desarrolló una metodología para su clasificación. Basándose en las estadísticas de incidentes y la jerarquía de medidas de control, se seleccionan las barreras más fiables. Es importante destacar que el proceso de implementación de barreras está integrado en la planificación empresarial y la elaboración de presupuestos de la empresa, lo que garantiza su ejecución real.
La implementación de una barrera es solo el primer paso. Es necesario controlar su funcionamiento real en el sitio. Para evitar interpretaciones ambiguas y traducir la evaluación en cifras comprensibles para el negocio, el concepto de «barrera» se desglosó en criterios de rendimiento específicos.
Para gestionar una enorme cantidad de datos (miles de sitios, cientos de barreras), se creó una aplicación móvil. Permite realizar tanto inspecciones independientes como autoevaluaciones por parte de las filiales. Los datos se consolidan en paneles de control (dashboards), proporcionando a los directivos una imagen transparente del estado de la seguridad en tiempo real. Además, se realiza una evaluación reactiva de las barreras después de los incidentes, lo que permite ajustar el sistema.
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