La transición de las empresas a las normas internacionales de seguridad requiere no solo tener documentación sobre la evaluación de riesgos profesionales, sino crear un mecanismo realmente funcional integrado en los procesos de producción. En este seminario web, Mikhail Kobzev, ingeniero jefe adjunto y jefe del departamento de HSE de JSC Mikhailovsky GOK, analiza la experiencia práctica de construir dicho sistema en una gran empresa minera.
El problema clave de muchos sistemas de gestión de riesgos es la desconexión entre la evaluación y los lugares de trabajo reales. Para evitar esto, en la empresa se forman grupos de trabajo para la identificación de peligros a nivel micro: en talleres, áreas y brigadas específicas. Esto permite involucrar en el proceso al personal de línea, que es quien mejor conoce las particularidades y amenazas ocultas de sus áreas de trabajo.
La matriz clásica de evaluación de riesgos suele basarse en dos indicadores: la gravedad de las consecuencias y la probabilidad de que ocurra el evento. El ponente muestra cómo, para aumentar la objetividad, la empresa introdujo un tercer coeficiente: la probabilidad de detección del riesgo.
Este indicador (del 1 al 10) evalúa lo fácil que es notar un peligro inminente. Si el factor es obvio y se controla fácilmente, el coeficiente es mínimo. Si el peligro surge repentinamente y no se puede controlar visual o instrumentalmente hasta el momento del incidente, el riesgo recibe la puntuación máxima. Este enfoque permite centrar la atención en las amenazas ocultas, que a menudo quedan fuera de los mapas de peligros estándar.
El nivel de riesgo aceptable en la metodología presentada se calcula como la media aritmética de todos los riesgos evaluados en un mapa de peligros específico. Todos los valores que superan este umbral requieren el desarrollo obligatorio de medidas correctivas.
En la presentación se analiza en detalle el problema de las posibles manipulaciones: el modelo matemático permite reducir artificialmente la puntuación media añadiendo al mapa muchos riesgos insignificantes para evitar trabajar en problemas complejos. El ponente señala que superar esta tendencia requirió tiempo y un cambio en la cultura de seguridad, cuando el personal se dio cuenta de que la evaluación no se realiza para pasar una auditoría, sino para proteger realmente la vida y la salud.
La base teórica se respalda con el análisis de situaciones concretas de la práctica del taller minero, donde se identificaron riesgos inaceptables y se implementaron medidas de gestión eficaces:
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