El viernes suele ser el día más extraño de la semana. Todos los pequeños pendientes se acumulan en la primera mitad del día, y dedicamos la segunda mitad al análisis y al balance de resultados.
En mi opinión, es ese día cuyo nombre es "multitarea". Existen muchas prácticas que ayudan a combatir esta plaga. Pero hay que entender la causa raíz de la procrastinación.
La procrastinación surge porque tienes que ocuparte de algo que te resulta desagradable.
En ese momento, se activan en el cerebro las áreas responsables del dolor. Pero esa sensación desaparece en cuanto te pones a trabajar.
La procrastinación es, en esencia, un hábito que consta de 4 partes:
Una forma eficaz de combatir la procrastinación es centrarse en el proceso, no en el resultado final.
Tradicionalmente, los viernes celebramos una reunión de cierre de semana, donde hacemos balance, analizamos qué tareas se lograron implementar y cuáles trasladamos al siguiente periodo. Por cierto, esta es una buena oportunidad para solicitar recursos, incluido el apoyo administrativo.
Hubo un tiempo en que el viernes era para mí el día más terrible de la semana, dejando una huella de cansancio durante todo el fin de semana. Todo se debía a que mi querido equipo, en nuestra reunión de cierre, me soltaba todos sus pendientes y problemas, riesgos vencidos y aplicaciones de TI sin usar, actividades formales y causas sin un análisis de raíz.
En un momento dado, se volvió imposible vivir así. Entonces, al reunirnos presencialmente todo el equipo, acordamos que siempre empezaríamos la semana y el día de cada uno de nosotros realizando la tarea más desagradable. ¡Y saben qué? ¡Funcionó! Para el viernes solo nos quedaban tareas claras y sencillas. :)