La gestión de la seguridad vial en instalaciones industriales con una geografía extensa requiere enfoques no convencionales, especialmente cuando se trata de miles de kilómetros de carreteras temporales y una alta dependencia de empresas contratistas. En condiciones de crecimiento constante del kilometraje de la flota — hasta 160 millones de kilómetros al año — los métodos de control tradicionales pierden eficacia. En este seminario web, Dmitry Feoktistov analiza la experiencia práctica de la Irkutsk Oil Company (INK) en la reducción de la tasa de accidentes mediante un trabajo profundo sobre las causas de las infracciones, y no sobre sus consecuencias.
El análisis de los incidentes demostró que uno de cada tres accidentes de tráfico se produce en un contexto de descanso insuficiente de los conductores. El problema se ve agravado por la alta rotación de personal entre los contratistas: la mayoría de las veces, los empleados sufren accidentes en su primer mes de trabajo, cuando aún no se han adaptado a las complejas condiciones de la carretera, con cientos de subidas y bajadas en las vías tecnológicas.
El ponente señala que en el mercado prácticamente no existen sistemas informáticos asequibles capaces de generar con un solo clic informes transparentes sobre el tiempo de descanso ininterrumpido del conductor entre turnos. Para resolver este problema, se implementó un proceso de monitorización manual. Se obligó a los especialistas en seguridad vial de las empresas contratistas a proporcionar semanalmente datos sobre el tiempo de descanso de cada conductor. Este proceso se dividió en tres etapas lógicas:
La segunda parte de la presentación está dedicada a la transformación del sistema de multas. El proceso estándar de presentación de reclamaciones dura hasta dos meses. En condiciones de alta rotación de personal, para cuando llega la multa, el conductor infractor a menudo ya no trabaja en la empresa. Además, se descubrió que la mayoría de los conductores infringen las normas de forma inconsciente, basándose en experiencias negativas pasadas, y que los especialistas en seguridad vial de los contratistas solo saben multar, pero carecen de habilidades para formar al personal.
Para resolver este problema, se utilizó un mecanismo integrado en los estándares de la empresa: se permitió a los contratistas no pagar la multa directamente al cliente, sino invertir la cantidad equivalente de forma específica en la seguridad vial. En particular, en la formación de sus especialistas en seguridad vial como instructores de conducción defensiva.
Este enfoque cambió radicalmente la actitud de los directivos de las empresas contratistas hacia las multas. La carga financiera se convirtió en una inversión en su propio personal. Los especialistas formados empezaron a analizar de forma competente la física del movimiento del vehículo y las causas de los accidentes con los conductores, lo que provocó una drástica reducción del número de infracciones reincidentes y del número total de accidentes de tráfico.
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