El desarrollo del sistema de gestión de HSE requiere inevitablemente pasar de reaccionar ante hechos consumados a gestionar los riesgos antes de que se materialicen. En la mesa redonda, el ponente analiza por qué los indicadores reactivos tradicionales, como el LTIFR (índice de frecuencia de lesiones con pérdida de tiempo), siguen siendo importantes a nivel estratégico, pero son insuficientes para la gestión operativa. Las métricas proactivas son necesarias para cambiar la mentalidad de los gerentes de línea, desarrollar sus habilidades de liderazgo y formar la capacidad de prever y eliminar peligros.
La presentación examina en detalle el proceso de implementación de indicadores proactivos. El error clave es implementar una métrica por el simple hecho de tenerla, sin comprender su conexión con la estrategia de la empresa. El ponente subraya la importancia de desglosar el objetivo global (cero accidentes) en tareas comprensibles para cada nivel de gestión. Esto permite no solo imponer un indicador de arriba hacia abajo, sino crear herramientas con las que cada gerente pueda influir en la seguridad de su área.
El ponente muestra, con el ejemplo de su empresa, qué métricas funcionan realmente en la práctica. Entre ellas:
Se presta especial atención al indicador de la cantidad de observaciones realizadas sobre el trabajo del personal. En la etapa inicial de implementación, el objetivo es formar en los gerentes el hábito de salir "al terreno" y desarrollar la "agudeza visual": la capacidad de ver y analizar riesgos. El ponente señala que incluso completar formalmente las listas de verificación al principio hace reflexionar sobre el estado de la seguridad. Más adelante, gracias a la automatización y la analítica (Business Intelligence), la empresa pasa a evaluar la calidad de las observaciones: identificar las mejores prácticas y eliminar realmente las no conformidades.
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