Garantizar la seguridad al realizar trabajos de alto riesgo, especialmente en instalaciones distribuidas geográficamente, requiere un control estricto sobre las admisiones del personal. En condiciones donde los empleados realizan regularmente tareas en altura y en instalaciones de producción peligrosas (OPO), el registro manual tradicional en hojas de cálculo de Excel conduce inevitablemente a errores. Tatiana Lapikova, ingeniera jefe adjunta de seguridad y salud en el trabajo, seguridad industrial y contra incendios de LLC Gazprom transgaz Krasnodar, comparte su experiencia en la transición del control manual a un sistema automatizado de admisión de trabajadores basado en 1C.
El requisito previo para la digitalización fue el análisis de las no conformidades identificadas por las autoridades reguladoras y las auditorías internas. La ponente señala que para prevenir lesiones no basta con seguir las reglas: es necesario construir un sistema que excluya la posibilidad misma de admitir a un empleado no calificado o sin los permisos vigentes para realizar el trabajo.
El módulo desarrollado se basa en el concepto de James Reason, conocido como el modelo del «queso suizo». La esencia del enfoque es crear un sistema de barreras de múltiples niveles, donde cada nivel cubre los posibles errores del anterior. La presentación examina en detalle el mecanismo de funcionamiento de cuatro de estas barreras en un sistema automatizado:
Este enfoque minimiza la influencia del factor humano y evita la coincidencia de «agujeros en el queso», que conduce a incidentes.
Para trabajos en altura, trabajos en caliente y trabajos de reparación, el módulo se amplió con la funcionalidad de trabajar con permisos de trabajo electrónicos. La ponente muestra con un ejemplo que una condición obligatoria para el inicio de dichos trabajos fue la provisión de materiales fotográficos y de video desde el lugar de ejecución. Esto permite controlar de forma remota la presencia de vallas, señales de seguridad, equipos de rescate y el uso correcto del EPP.
A pesar de la exitosa transición a los permisos de trabajo electrónicos, el sistema aún enfrenta restricciones por parte de las autoridades reguladoras, que requieren la firma «en vivo» de los trabajadores al familiarizarse con las tareas semanales. Esto obliga a imprimir documentos, firmarlos y cargar los escaneos nuevamente en el sistema.
La implementación del módulo ya ha permitido garantizar la transparencia de los procesos, la planificación a largo plazo y el control oportuno de los períodos de validez de las admisiones. Los planes de la empresa incluyen una mayor digitalización: la introducción de códigos QR para registrar la finalización de las instrucciones y el uso de llaves electrónicas para recibir tareas de turno directamente en los sitios.
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