Escribí el título y me puse a pensar: qué palabras utilicé, tan distantes entre sí como Venus y Júpiter, como polos opuestos. Las palabras "HSE", "dinámico" e "interesante". Propongo reflexionar conmigo: ¿pueden ser compatibles y de quién o qué depende esto en mayor medida?
La sola frase "capacitación obligatoria en HSE" transmite cierta sensación de aburrimiento y sermoneo, ¿no creen? Esos son los estereotipos establecidos. Y cuando alguien que debe pasar por esto llega a la capacitación bajo la influencia de ese estereotipo, tiene poca motivación para cambiar su actitud hacia su propia seguridad. El instructor leyó los requisitos de la presentación, yo aprobé la evaluación de conocimientos. Aquí está mi firma y déjenme en paz por los próximos tres años. ¿De qué tipo de conciencia podemos hablar? Ya me entienden...
No les revelaré ningún gran secreto si digo que mucho depende del instructor. No hay materias aburridas, sino instructores poco interesantes.
¿Qué significa enseñar? Ayudar a conocer la materia, observarla junto con los alumnos, explorarla desde todos los ángulos. Todo depende de la motivación del instructor; no se puede enseñar a alguien a ser un buen maestro si no existe una motivación interna.
Aquí hay cuatro rasgos comunes de un buen instructor:
¿Cómo convertirse en un buen instructor de HSE? El primer paso en este camino es empezar a preocuparse por que cada persona que deba cumplir las normas COMPRENDA su significado a través de la capacitación. ¿Cómo se puede esperar que las personas cumplan requisitos que no conocen ni entienden?
De este paso pasamos al siguiente y comenzamos a explicar cosas complejas con palabras sencillas, accesibles para cualquier público objetivo. Cuando lo hacemos mostrando un interés genuino por la materia y por los alumnos, ese momento de gran impacto no deja indiferente a ninguno de ellos.
Tres elementos de una capacitación dinámica e interesante:
Uno de los elementos de una buena capacitación es el instructor, su energía y su pasión por la materia.
El segundo elemento surge del primero, cuando se produce la involucración de los alumnos en el proceso de aprendizaje. Esta es la motivación para aprender. Los alumnos están dispuestos a aprender y comienzan a sentir la necesidad de conocimiento. Básicamente, un elemento (el instructor) da el impulso al otro (el alumno).
El tercer elemento de una capacitación dinámica e interesante son las técnicas que utiliza el instructor.
Recuerden lo que dijo Confucio una vez: Dímelo y lo olvidaré, muéstramelo y lo recordaré, involúcrame y lo entenderé.
Hasta ahora, nadie ha inventado una técnica mejor que la práctica. La práctica es la condición clave de cualquier entrenamiento. Lo que hacemos con las manos permanece en nosotros por mucho tiempo y forma una habilidad. Por lo tanto, la mejor técnica es dar a los alumnos la oportunidad de practicar lo que les está enseñando. Completar un permiso de trabajo, desarrollar una instrucción, investigar incidentes, preguntar los "cinco porqués", realizar una conversación motivacional en una auditoría conductual, realizar una inducción con metodología participativa. Apagar un fuego real con un extintor, realizar RCP a un maniquí, colocar en posición lateral de seguridad.
Otra técnica pedagógica poderosa, ideada por Sócrates hace unos 2500 años, es el arte de hacer preguntas. Esta técnica sigue considerándose una de las mejores del mundo. La facilitación es una excelente herramienta que permite extraer mucho de los alumnos y formar en ellos nuevas conexiones neuronales. Esto incluye tanto la comprensión de los requisitos de seguridad como la formación de una seguridad consciente.
La tercera técnica es la repetición. Como dice el refrán: la repetición es la madre del aprendizaje. Actualmente utilizamos esta técnica organizando la capacitación en formato de "aula invertida". Primero, los participantes se familiarizan con el documento (estándar, instrucción), luego ven una videolección sobre el tema y, finalmente, refuerzan lo aprendido mediante la práctica en el taller. El efecto de esta triple repetición ayuda a los alumnos a alcanzar el nivel máximo de retención y asimilación del material: hasta un 90%.
No deje de buscar sus propios significados en la enseñanza, las mejores técnicas, sus propios toques personales; invéntelas usted mismo, aprenda de sus colegas, expertos y maestros en su campo, y desarrolle su amor por la materia. Y no tendrá rival. ¡Le deseo mucho éxito en este difícil pero fascinante camino!