El sistema de capacitación en seguridad y salud en el trabajo y sus principios han experimentado cambios significativos recientemente. Todos buscamos que la capacitación sea personalizada. De ahí surgen las matrices de competencias y la diversidad de programas, trayectorias educativas, etc. Es imposible aplicar el mismo rasero a diferentes audiencias bajo un formato estándar, como un programa de 40 horas. ¿Acaso necesita un operario conocimientos de cirugía y viceversa?
Antes de desarrollar programas de capacitación, es necesario definir a quién y qué vamos a enseñar. Luego surgirá el "cómo enseñar", basándose en las actitudes y habilidades de seguridad que identifiquemos como necesarias y específicas para cada audiencia.
Por ejemplo, en una empresa existen tres categorías principales de personal sujetas a capacitación en HSE: la alta dirección, los mandos intermedios y los operarios. Dependiendo de la audiencia, es necesario comprender qué podemos fomentar en cada una de ellas: qué conocimientos, qué habilidades y qué convicciones. A continuación, presento un ejemplo de definición de las principales actitudes de valor en materia de seguridad para tres categorías de audiencia: alta dirección, jefes de departamento o mandos intermedios y operarios.
Alta dirección:
Actitudes clave a desarrollar en el proceso de capacitación:
Habilidades clave a desarrollar:
Mandos intermedios:
Actitudes clave a desarrollar en el proceso de capacitación:
Habilidades clave a desarrollar:
Operarios/Personal de producción:
Actitudes clave a desarrollar en el proceso de capacitación:
Habilidades clave a desarrollar:
El conjunto de actitudes y habilidades que desee fomentar en las categorías de personal mencionadas anteriormente puede definirlo usted mismo, basándose en el nivel de cultura de seguridad y en los valores definidos como fundamentales en su empresa. A partir de este conjunto de actitudes y habilidades, podrá construir su propio sistema de capacitación.